miércoles, 21 de agosto de 2013

Represión o racismo

Por Eduardo Herrera Durán/ Hablemos Press.

LA HABANA, 21 de agosto.- Después de haber pasado por uno de los momentos más tristes de mi vida, tras el fallecimiento de mi madre, el sábado 3 de agosto, salí a caminar para olvidar los pensamientos que me agobian.

Me encontré con Eradio, un amigo que trabaja como gerente en un sitio llamado Adalgio, ubicado en la intersección de las calles Prado y San Rafael, el cual me invitó a pasar y tomarme un jugo.

Estando allí fui molestado por un agente de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) que se encontraba en el auto patrulla 338. El agente me pidió identificación, ocasionando el descontento y a la vez el asombro de los presentes.

Después de ser registrado y esposado, delante de un público muy numeroso que frecuenta este lugar, me condujeron hasta la Unidad de Policía de Zanja, donde me iban a procesar por asedio al turismo.

Según el agente, mi arresto se llevó a cabo por indicaciones de un locutor que atiende las cámaras, y ordenó la detención; él le dijo que yo era médico y le respondieron que procediera de todas formas.

Por suerte me encontré con un oficial de Policía al que conocía y luego de explicarle lo sucedido ordenó ponerme en libertad de inmediato, lo que agradezco por haberme evitado males mayores.

Posiblemente el ser negro y estar conversando con dos blancos de apariencia foránea, haya desviado la atención del policía hacia mí, reflejando el racismo en nuestro país, no sólo por el color, sino también por ser cubano.

También se pone de manifiesto la represión que sufrimos, desconociéndonos el derecho que tenemos a no ser molestados por suposiciones paranoicas de los represores del régimen, que cada día violan más nuestros derechos, y con sólo mencionar la frase “Derechos Humanos” se irritan, como si estuviera prohibida.

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