viernes, 30 de agosto de 2013

Haciendo uso del derecho de expresión

Por el pastor José Miguel Ramírez Pérez*.

LAS TUNAS, 30 de agosto.- Nosotros, los cubanos humildes, para los que supuestamente se hizo esta revolución, y que al fin despertamos de ese letargo en el que nos tenía sumido la magia merlinesca de Fidel Castro; y en consonancia con los principios patrióticos y morales que recibimos de la familia, incluidos -por supuesto- los mandamientos divinos, (que una vez relegamos al olvido, permitiendo que otros principios ajenos rigieran nuestros actos en medio de la euforia que vivíamos antes de la debacle socialista), pasamos,  sin darnos cuenta,  a la oposición contra el mismo sistema que habíamos defendido.


Con la experiencia, la madurez y el conocimiento de hechos pasados y presentes, que nos llegan a través de los modernos medios del tifón tecnológico que sacude el mundo de hoy, nos dimos cuenta que en realidad nosotros somos los verdaderos protagonistas del cambio que necesita nuestra nación, y por esa razón queremos dejarle bien claro
al régimen y al mundo que no cejaremos en nuestra lucha pacífica hasta que cuba sea en realidad una nación democrática y libre.

Queremos dejar bien sentado que se tiene que acabar el dominio de un partido que no le rinde cuentas a nadie sobre el uso de los recursos y los destinos de la nación, y toma decisiones en nombre de nosotros, el pueblo, y hace declaraciones en nuestro nombre, sin consultarnos.

Un partido que domina todas las instituciones, que quita y pone en los cargos a quien quiere y decide el destino de nuestras aspiraciones, y otro sinnúmero de asuntos más; que tratan de convencer a los incautos, que en nombre de los muertos de la patria y de la historia de nuestras luchas patrióticas ellos son los únicos capaces y autorizados para hacerlo y decidirlo todo, lo que demuestra -aun para la mente mas obtusa-  que la dictadura que nos consume, y nos domina desde hace tantos años, saca a la luz su verdadera esencia.

Somos hombres de pueblo, porque somos el pueblo; no queremos injerencia externa, pero tenemos necesidad de ayuda externa, lo que no implica que sean deudas para hipotecar o destruir el país que, dicho sea de paso una y mil veces más, ya lo arrasaron, y tenemos el deber y la necesidad de salvarlo aunque nos siga costando toda la represión, la rabia y el odio de los hermanos tiranos.

Hemos dicho basta, y estemos en Cuba o en el exilio forzoso, seguiremos luchando por una patria nueva, sin odios ni exclusiones, y lo más importante, sin más tiranos.

¡QUE VIVA CUBA, la del pueblo de Cuba!
Que Dios nos bendiga y nos de su libertad. 

*Coordinador provincial del Movimiento Democrático Cristiano en Las Tunas.

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