lunes, 19 de agosto de 2013

¡Cuidado con los inspectores!


Por Gilberto Figueredo/ Hablemos Press.

LA HABANA, 19 de agosto.- Más de cincuenta años aguantándoles insolencias y arbitrariedades a los funcionarios estatales no pueden pasar inadvertidos. Hace como tres años un inspector gubernamental del grupo municipal de lucha anti vectorial contra el dichoso mosquito Aedes aegypti me impuso una multa de 250 pesos, porque según él me negué a que fumigaran mi domicilio. 


Se aparecieron como a las 9:00 de la mañana y como tenía en ese momento un tremendo ataque de asma, le pedí que vinieran más tarde porque tenía que ir hasta el policlínico.

Dos horas después cuando regresaba del dispensario médico apareció el inspector acompañado por un policía y comenzó la batalla. Al final se cagaron en mi enfermedad, en mi declaración y en la de todos los vecinos que quisieron auxiliarme y le tuve que regalar al gobierno 250 pesos en moneda nacional.

Como en decenas de casos los habitantes de mi país pierden el tiempo y hasta el dinero cuando van a practicar alguna reclamación, muchos ciudadanos evitan polemizar con las autoridades locales, con la policía y hasta con los médicos y enfermeras que en ocasión de su trabajo visitan sus domicilios.

Pero gracias a lo anterior dos supuestos inspectores estatales le robaron a una mujer de unos 75 años de edad, dos muñecas de porcelana y un equipo reproductor de música y de video (DVD) marca JVC, en el municipio capitalino de Centro Habana.

Disfrazados de enfermera y de médico de un nuevo consultorio epidemiólogo local, Le preguntaron si en la casa había alguien con fiebre, dolor de cabeza o habían tenido alguna diarrea recientemente y hasta le tomaron la presión.

Al terminar la supuesta encuesta le pidieron un vaso de agua. Los dejó solos en la sala, pero cuando regresó con café, agua y algunos dulces los malhechores se habían marchado de su domicilio.

Menos mal que no me mataron, dijo.

Ahora la anciana se rehúsa a denunciar y ni siquiera le informó a la policía, por temor a represalias de los delincuentes.

Pero a Denia una elegante jinetera de 19 años de edad, un supuesto inspector de la Aduana General de la República le robó una cadena de oro, 50 dólares estadounidenses, un reloj, un celular y dos aretes que le regaló “su novio” extranjero.

“El hombre se metió conmigo. Lo miré. No me cayó mal y comenzamos a conversar. Me dijo que era supervisor en la Aduana y que trabajaba en la Terminal 3, del aeropuerto Internacional de La Habana”.

De pronto, la empujó hacia el interior de un pasillo y le puso una navaja en el cuello. “Pensé que me iba a violar”, porque le subió la falda, le bajó el blúmer y me abrió la blusa. ¡Pero no! “Me arrancó la cadena, me quitó los aretes, el reloj y la cartera y se fue”, expresó la víctima.

“No sé lo que le hará la policía, pero si me lo tropiezo en la calle no la pasará bien”, certificó la joven.

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