martes, 20 de agosto de 2013

Bienestar para unos pocos

Por Moisés Leonardo Rodríguez/ Hablemos Press.

ARTEMISA, 20 de agosto.- La afirmación de que se piensa como se vive encuentra una confirmación en el punto de vista de la Dra. Patricia Ares Muzio, expuesto bajo el título de Una Mirada al Modelo Cubano de Bienestar que publicó el órgano oficial del comité central del Partido Comunista de Cuba, Granma, en su tirada del 10 de mayo en la página 4.

Expresa la Dra. que “me vuelve a resurgir… la idea del modelo cubano de bienestar” después de escuchar testimonios de personas que han decidido quedarse en la isla después de residir por algún tiempo en terceros países y que comparten el disfrute de las relaciones interpersonales propias de los cubanos.

Entre los ejemplos utilizados para argumentar su concepción refiere el de “un adulto mayor que tomó la decisión de no regresar a EE.UU luego de haber vivido 19 años en ese país. Continúa explicando que el repatriado se queja de que allí se vive muy cómodo, pero eso no lo es todo en la vida, allá “no eres nadie”, no existes para nadie.

Más adelante, contrapone a la queja de que “no existes para nadie” el hecho de que en la isla existan relaciones interpersonales entre los miembros de la familia, los vecinos del barrio, los compañeros de escuelas y los colegas de centros de trabajo, tan fuertes en muchos casos como los de sangre, y en ocasiones mayores.

Donde yerra Patricia es al afirmar que “la red de intercambio social vecinal…representa una de las fortalezas más grande que tiene el modelo cubano de bienestar, es ahí donde radica el mayor logro de nuestro proceso social, el intercambio social permanente” pues las características de dichas redes son parte de la idiosincrasia de los nacionales desde los primeros pasos de su transformación de criollo a cubano.

Atribuir la alta sociabilidad del cubano al proceso del último medio siglo, solo puede explicarse por ignorancia de las relaciones interpersonales antes de 1959 o por intención de ocultarlas en un manejo histórico a conveniencia.

Quien vivió en los repartos de la burguesía antes de 1959, quienes han vivido en los mismos desde entonces, es decir, la cúpula de poder y sus más cercanos, o quienes padecen de ceguera o deslealtad, son los que pueden ignorar la realidad por conveniencia o ignorancia.

¿De qué bienestar pueden disfrutar los millones de cubanos que residen en viviendas inadecuadas y en muchos casos en total hacinamiento, sin servicios sanitarios, sin agua corriente, sin calles asfaltadas en su barrio y con abundancia de personas con conductas delictivas en su vecindario?

¿Pueden los millones de cubanos que se transportan, como animales y cosas, en camiones hacia o desde consultas médicas, a sus centros de trabajo o estudio asegurar de que disfrutan de bienestar alguno?

¿Pueden sentir bienestar quienes se saben controlados y vigilados las 24 horas de cada día por los cederistas (miembros de los Comités de Defensa de la Revolución CDR), las personas de confianza (PCC) del ministerio del interior, algunos militantes del partido comunista y otros “factores” del barrio, los centros de estudio y trabajo y todo lugar de socialización obligada?

¿Qué bienestar puede brindar el ocultar lo que se piensa para no convertirse en presa de la marginación social y la represión que sufren en Cuba los que manifiestan su pensar discordante del discurso oficial?

La desconfianza no es precisamente uno de los componentes del bienestar en medios en que es deficitario el capital social, por estar ausentes valores internacionalmente validados y ser abundantes en su lugar la delación, la envidia, el maltrato a los más débiles, la violencia verbal y física como resultado de un sistema que brinda instrucción universal y supuestamente gratuita, pero que ha fallado en educar para la adecuada convivencia social a sus egresados.

La Dra. Patricia y un grupo de cubanos más que disfrutan de prebendas por sus puestos en la jerarquía oficial junto a los altos oficiales del ejército y los cuerpos represivos, los que reciben grandes remesas de sus familiares en el exterior y los comerciante exitosos del mercado formal y el informal (bolsa negra) pueden sentir que viven en un modelo de bienestar parecido al paraíso bíblico.

Contrario a ellos, la gente de a pie, es decir, la mayoría de la población cubana, no sienten el bienestar que disfrutan los antes descritos, más bien sienten vivir en un estado de temor y miseria total y permanente, más parecido al purgatorio o al mismísimo infierno.corrientemartiana2004@gmail.com

VIDEOS