jueves, 22 de agosto de 2013

Balseros

Por Enrique Díaz Rodríguez/ Hablemos Press.

Con la luz de la luna
y la noche a sus espaldas
la esperanza miró el norte,
atrás quedaba la patria.


Con el lamento apagado
con el llanto y el dolor
se hizo a la mar abatido
por tanto amor que dejó.

Dicen que lo acarició la espuma
i Que una sirena le habló!
i Que del fondo de los mares
nunca nadie regresó!

Hombre y balsa fueron una
-Como jinete y corcel-
i Que es mejor morir ahogado!
que esclavo del cruel Fidel

Miró al cielo, buscó a Dios
pidiéndole con bondad
sortear bien la travesía
en busca de iLibertad!

Que huía, no por cobarde,
sino por la imposición
de no brindarle  a los suyos
alimento y protección.

Que  el tirano le robó
las ansias  y la ilusión
de una tierra Bendecida
por la mano del señor.

Hoy navega la tristeza
con el luto como quilla
por todos  los que partieron
sin llegar a la otra orilla.

¡Qué sufrimiento tan hondo
el que cala al corazón;
cuántos cubanos perdidos
por culpa de un dictador!



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