martes, 30 de julio de 2013

El uso de la fuerza y la demostración de fuerza


Por Mario Hechavarria Driggs/ Hablemos Press.

La Habana, 30 de Julio.- La primera vez que escuché hablar de la diferencia entre el uso de la fuerza y demostración de fuerza, fue durante el caso del niño Elián González en el año 1997. Actuaba un equipo especializado del FBI, que con impresionante profesionalidad sacó al niño de la casa de sus parientes en Miami.

El alegato fue hecho por la entonces Fiscal General de los Estados Unidos, Janet Reno, quien mostró fotos de la acción, demostrando que los agentes federales actuaron conforme a la Ley y algo más, no hicieron uso de la fuerza, solo una demostración de ella.

Efectivamente apareció un agente ataviado de tales medios de combate que bien parecía un soldado de la Guerra de las Galaxias, sin embargo, las fotos eran elocuentes: El dedo no estaba sobre el gatillo de su arma, si no más allá, acariciando el arco protector, o sea, no había orden de disparar, únicamente de intimidar.

Volvamos a la Cuba de hoy, sentémonos en un parque, usted puede estar leyendo el periódico o conversando, de pronto un uniformado del Destacamento Avispas Negras de la Policía, se le acerca acompañado de un perro policía (sin bozal) y con estudiada cortesía le pide sus documentos.

No hay trazas de delito, ni siquiera sospechas, pero están chequeándolo con el apoyo de una fiera bien entrenada que no deja de observarlo, mostrando sus colmillos. ¿Estamos ante el uso de la fuerza o una demostración de fuerza?

Sin argumentos, nadie conoce de razones, simplemente: muéstreme sus documentos y acompáñeme al carro patrullero. Cerca de allí deambulan otros policías sin canes acompañantes…. Cualquier acción puede ser un delito en la capital de todos los cubanos.

Después de realizar el control operativo, el Avispa Negra te entrega el carnet de identidad con una orden: “Retírese de aquí si no quiere tener problemas”. Entonces  el  perro policía comienza a  ladrar con ganas de morderte, para que no lo pienses dos veces.

A propósito, recuerdo una anécdota del juego arte, ciencia y lucha que es el Ajedrez. Dos famosos contendientes se enfrentaban en la final de un torneo, uno fumaba puros habanos y el otro detestaba, hasta la alergia el humo del tabaco.

El fumador colocó un grueso Habano junto al tablero, encima de la mesa, inmediatamente su contrincante llamando al árbitro reclamó: Está prohibido fumar durante el partido. El juez, primero tímido, respondió: No está fumando, pero el ajedrecista continuó; ahora no lo hace, pero amenaza con hacerlo y usted sabe muy bien, que la amenaza es peor que la ejecución.

En el caso del Ajedrez, el final fue feliz, pues retiraron el tabaco de la mesa. En mi situación, no encuentro juez que me ayude a salir de los perros policías y sus Avispas Negras uniformadas.

Qué triste es vivir bajo una Demostración de Fuerza.

VIDEOS