domingo, 7 de julio de 2013

El presidente Evo Morales, último actor del actual espectáculo

Por Mario Hechavarria Driggs/ Hablemos Press.

La Habana, 7 de Junio.- La Telenovela  iniciada por Assange, incorporando seguidamente a Snowden, agregó ahora a otro actor, el actual mandatario de la República Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Jauma.

Ninguno de los tres escribió el guión, aunque sean de momento los protagonistas. Se trata de la aldea global, necesitada por los poderes supremos de entretenimiento.

Ahora resulta que, violando normas aceptadas por todos los estados, le niegan permiso de sobre vuelo y aterrizaje al Presidente de un país diplomáticamente reconocido por los estados que de tal forma le ofenden.

Durante su visita a Rusia, el mandatario boliviano declaró a Russia Today que su país estaba dispuesto a ofrecerle asilo político al ex espía norteamericano. Mientras Snowden permanecía en el aeropuerto moscovita, Evo Morales viajaba de regreso a su país. Ahora resulta que Francia, Portugal, Italia y España se declaran en abierta persecución del principal informante de Wiki Leaks, directamente reclamado por Estados Unidos.

Como se sabe, la Unión Europea mantiene una querella con el líder de la Alianza Atlántica, motivada por el escándalo de espionaje masivo en su territorio por parte de los norteamericanos. Precisamente Wiki Leaks es la fuente pública principal de tal disputa. Desde mi punto de vista, una de esas historias paralelas de cualquier telenovela.

Si hay disputa entre aliados, se debe a las proporciones del escándalo, conocido por el alcance de las filtraciones promovidas por Assange y su socio. Suponer que tal asunto no era conocido entre los implicados es ser víctimas de la inocencia. La diferencia es la democracia creada por la Red, capaz de magnificar el problema, poniendo en aprietos a sus ocultos protagonistas reales.

En Cuba se dice, “compró pescado y le cogió miedo a los ojos”. Wiki Leaks surgió, se expandió, llegó a ser el sitio Web más popular dentro de Internet. Julián Assange ganó un Premio de Amnistía Internacional, ONG radicada en Londres y sustentada desde medios británicos. Obtuvo igualmente el premio del influyente semanario británico The Economist. Sunshinepress patrocina el polémico portal informativo.

Al parecer era demasiado, no por decir verdades harto conocidas, sino por su grado de expansión, la enorme amplificación de los hechos, los detalles, el impacto movilizador de realidades contadas a partir de imágenes cruentas, impactantes. La gente sencilla no se asusta, se indigna. En cambio, los de vida placentera se espantan ante semejantes planteamientos.

Para ser fieles a la telenovela, acusaron a Julián Assange de acoso sexual, preparándole una posterior trampa si era conducido hasta Suecia. En cuanto a Snowden, no es el primer caso de un espía norteamericano catapultado a la fama por sus confesiones, informando al mundo experiencias vividas, datos secretos y demás indiscreciones.

Es curioso preguntarse cómo apareció Edward en Hong Kong, territorio bajo jurisdicción china, viajando luego a Moscú como un turista común. Al llegar le esperaba un pequeño alojamiento en el aeropuerto. El guión es típico de cualquier serie televisiva, donde renunciamos voluntariamente a lo evidente, para recrearnos con la ficción, a sabiendas de que es una excelente mentira y nada más.

La confabulación secreta entre los poderosos salta a la vista. Igualmente los celos entre ellos, problemas nada ficticios de este mundo.

La diferencia radica ahora en Internet, su impacto global inmediato, magnificador. Parece ser demasiado cuando de política se trata. Necesitan ponerle una raya roja, un tapabocas. Hay que buscarle a los implicados delitos comunes, para  no incurrir en una violación de la consagrada libertad de expresión.

Esta forma de proceder es propia de cualquier poder, en cualquier parte del mundo. La lección es ver cómo en estos momentos juegan a la telenovela, creando un espectáculo para millones, cuando el asunto medular es sencillo.

Finalmente, atacan al presidente boliviano; sin razón alguna, solamente con el fin de agregar un capítulo nuevo a la serie, cuyo final está aún por dilucidarse. Se trata de un culebrón hecho paso a paso, no escrito totalmente de antemano. Evidentemente Snowden no viajaba en el avión presidencial, menos aún Evo Morales lo permitiría.

Por último, de otorgarle Bolivia asilo político al informante gringo, queda por ver cómo viajará hasta el país sudamericano. Tal vez le toque en suerte vivir en Moscú, a tiempo completo, dentro de la embajada boliviana. Pueden aparecer hasta comandos especializados, al estilo del que cazó al terrorista Bin Laden, listos para mostrarnos el capítulo final de esta telenovela planetaria.

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