lunes, 29 de julio de 2013

Cuba cambia si tú quieres



Testimonio de Ada López, bibliotecaria independiente de la Red de Bibliotecas Cívicas Reinaldo Bragado.

La Habana, 29 de Julio.- Siendo cerca de las dos de la tarde (14 horas) de día 27 de Julio, después haber participado de una actividad para los niños que se hizo en Estado de SATS cuando el auto subió por 70 fue detenido por una patrulla policial, al principio pensamos que era una detención de rutina, pero después nos dimos cuenta que habíamos sido mandados a detener.


Arabel Villafuerte, activista de derechos humanos y periodista independiente, dueño del auto, entrega los documentos previamente solicitados por el policía, que los retiene ordenándole que todos los que iban dentro del vehículo tenían que mostrar sus documentos. Arabel le dice: Pero como, esas son mis hijas, mi sobrino y mi vecina con sus niñas. Yo me bajo del auto y pregunto a un oficial si habíamos cometido alguna infracción. Este me responde que no, pero teníamos que permanecer detenidos.

Mis pequeñas niñas Eliany y LLiliany tenían sed y le digo al oficial para llevarlas a una cafetería de cuenta propia que se encontraba a mediación de cuadra. El me contesta: vaya y resuelva el agua, después manda a sus niñas. Así lo hice. El muchacho de la cafetería le dio el agua a las jimaguas y luego mando dos vasos llenos de agua con mucho hielo para nosotros y grito desde lejos: Esa agua es para ustedes que si la merecen. Pero yo le brinde al oficial. No gracias me dijo, aunque el calor era insoportable.

En el trascurso del tiempo comenzaron a llegar fuerzas policiales, conté cerca de 6 motos y 3 autos patrullas de la gran “policía revolucionaria”. Parecía como si fuéramos una tropa armada que iba asaltar el Moncada y había que neutralizar.

Mis niñas tenían hambre y las de Arabel también, mi hijo y el sobrino de Arabel se pararon debajo de un árbol para cubrirse del fuerte sol. Uno de los policías se le acercó y ellos cruzaron los brazos. El oficial le dijo: no te preocupes no vamos a golpearte. Una de mis pequeña le dice a uno de los uniformados: bueno cárguenos ya si nos van cargar. Son cosas que oyen los niños que no se les obliga a decir “pioneros por el comunismo seremos como el Che”.

Después de una hora nos dicen que estaban esperando a la Seguridad del Estado (Gestapo Castrista). Nosotros oíamos que se comunicaban por la planta recibiendo la orden de mantenernos detenidos hasta que ellos llegaran. Uno de los camiones utilizado para cargar policías se aparco vacio en la otra esquina. Al fin llego un auto moderno y descendió un oficial con el uniforme verde olivo casi negro, llamo a todos, se reunieron conversaron entre ellos y más tarde vino un agente de tránsito, que no estaba en el lugar en el momento de la detención y nos trae una multa de 30 pesos para firmarla. Yo fui donde estaba el vestido de azul y le pregunto el por qué de la multa, si cuando nos detuvieron yo pregunte si habíamos violado alguna regla del tránsito. El que nos detiene me dice: no ninguna, nosotros sabemos de dónde vienen y quienes son ustedes que dicen ser defensores de los derechos humanos.

Le respondo: dicen no, somos defensores de los derechos humanos. Al final de todo nos dicen: reclamen la multa si no están de acuerdo y ya se pueden ir.

Mis niñas que habían recogido de las cajitas del bufet banderitas que decían: Cuba cambia si tú quieres, se las regalaron a los policías y otras la tiraron al aire cuando nos marchamos.

VIDEOS