domingo, 2 de junio de 2013

Preparemos el espíritu para la hora amarga

Por Ernesto Aquino/ Hablemos Press.

La Habana, 31 de Mayo.- No es que se agote la fe en la importancia que tiene el diálogo para alcanzar un nivel de entendimiento sobre la base de intereses comunes, es que se pierde la perspectiva de alcanzar un acuerdo cuando, por sobre la voluntad de lograr soluciones que beneficien a todos, prevalece la intolerancia de los poderes históricos, que tratan de legitimarse bajo el protectorado de un despotismo autocrático que anula el derecho de los pueblos a encontrar soluciones alternativas que respondan mejor a sus necesidades.

No es que se pierda la confianza en el poder de la razón y la eficacia de la verdad para reclamar que sean reconocidos nuestros derechos naturales –y restaurados incondicionalmente junto con nuestras libertades individuales-, es que falta la buena voluntad de los que tienen el deber de asumir la responsabilidad por el fracaso absoluto de un sistema político ineficiente y aventurero.

No se trata de renunciar a la esperanza, ni de dejar de alimentar los sueños; y mucho menos, abandonar el compromiso de seguir confiando en los métodos pacíficos para alcanzar el corazón de todos.

Pero medio siglo de culto a la intransigencia dejan sin crédito a los traidores, que sólo se sirven de la palabra para seguir escapando a través de la mentira.

Cuando de la maldad se ha hecho doctrina y sacerdocio, y el desprecio por la vida humana ha levantado altar al odio y al abuso, el hombre debe estar preparado para no sucumbir a la ilusión de que el perdón podrá ocupar el lugar que le corresponde a la justicia.

Preparemos el espíritu para la hora amarga del juicio de los hombres, y llamemos a declarar a nuestra conciencia, para que no olvidemos nuestra parte de culpa en el dolor que nos tocó vivir a todos, cuando el deber nos convoque con firmeza y tengamos que decir la última palabra.

 

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