jueves, 13 de junio de 2013

Por falta de dinero o de el artículo

Por Rodolfo Noda Ortega/ Hablemos Press.

La Habana, 13 de Junio.- En un portal habanero una cubana llorando y hablando en voz alta hizo el siguiente recuento: “Desde el inicio de este proceso en 1959 no podemos cambiar ni el colchón donde dormimos. No, todo es heredado o reparado. 

Yo tengo las copas de mí abuela, el colchón de mí madre con una colchoneta que tapa los orificios por donde salen las puntas de los muelles partidos.  

Vivo en el hogar que construyó mí bisabuelo, remendado anualmente, entre mis hermanas y yo, ni me pregunten de donde salen los materiales, por suerte mí tío cuida un rastro de materiales para la construcción en la madrugada. 

Los vasos son botellas de cerveza vacías que nosotros mismos las cortamos con aceite a la medida, poniéndola a la candela con agua caliente hasta que se parte; después le damos lija. Como mí casa no está en la calzada hace muchos años que no se pinta, por esa calle no pasa ningún visitante. Sueño, si quiero tener mí propia casa, pensando que  los damnificados por ciclones que ya nadie se acuerda ni de los nombres, todavía están en albergues.  

El juego de muebles tanto de la sala, como de los cuartos es una combinación de abuelos, bisabuelos y mí difunta madre, que tenía un cargo en el Partido. Caoba, cedro, no cogen comején pero no les cabe un clavo más y adornados con cojines inventados.  

Tenemos TV. A color y DVD, gracias a mí papá que vive en Miami, por él nunca nos hemos quedado sin comer.  Pero hace años se rompió la batidora y lavadora. Vendimos la batidora de carbones y la lavadora rusa, compramos en la shopping ambos equipos y no duraron un año.  

Aunque la lavadora se convirtió en un ventilador que nos sirvió bastante. El refrigerador americano es verdad que hacía hielo, pero era grande y cada cual se llevaba su pepino de agua, vinieron los cambios por el AIER Chino, que es mas chiquito que un pionero. Mis hijos y mis sobrinos han heredado pañales y sabanas bordadas, con parches pero siguen aguantando. Las cunas y corrales son patrimonio de la humanidad.  

Al nacer un niño venden racionadamente un modulo de: 10 culeros, 10 metros de tela antiséptica. 2 toallas, pulóver, media, calzoncillo, aceite, mosquitero si hay, colonia y jabón una unidad por módulo. Pero en el negro mercado se compran los rollos de gasa a 250 cups el rollo. 

Robados de las clínicas.    Tuve un ventilador orbita, que lo luché como una leona. Cuando el cambio del oro y la plata, se adquirieron varios equipos, pero entre apagones y bajos voltajes no quedó nada.    

Y cada vez que una de las niñas iba a cumplir sus quince años, para las fotos y la ropita uno de los dos baños se convertía en chiquero. Se compraban dos puerquitos chiquitos y se alimentaban  hasta que pesaran 200 o más libras, vendiéndose vivos o muertos. 

Uno se casa y va al hotel una vez, por muy pocos días, si haces fiesta no puedes vender la cerveza y la bobería que te vendan. Si vendes lo del casorio, disfrutas las horas en un hotel donde nunca más irás.    Así hemos envejecido,  viviendo de regalado, prestado, alquilado o heredado”.

Esta señora de unos 70 años terminó el monólogo enrojecida por su impotencia y soberbia. Permitiendo que se le grabara, al ser extensa, se omitieron reiteraciones y palabras obscenas. Pidiendo no relevaran su nombre.

VIDEOS