jueves, 13 de junio de 2013

Mantras revolucionarios

Por Moisés Leonardo Rodríguez/ Colabora con Hablemos Press.

Artemisa, 13 de Junio.- La  viceministra de educación, Kenelma Carvajal, repitió el esquema demagógico de los dirigentes de los más altos niveles en el país, que se reduce a indicar “haz lo que digo y no lo que me veas hacer” durante el Seminario Provincial de Preparación del Curso escolar 2013-2014 en la provincia Artemisa.

Según un artículo del periodista Joel Mayor, titulado Cobertura Docente, clave de la calidad, aparecido en el semanario El Artemiseño, la viceministra propuso que “Cada análisis que emprendamos ha de abordar el problema, sus causas y las acciones para subsanarlo” a pesar de que en la propia reseña periodística, otros planteamientos de la vice se limitaron a enunciar problemas sin señalar sus causas ni proponer soluciones concretas y viables.

Aunque se omiten cifras, ante la gran cantidad de bajas de estudiantes que se debían formar como obreros calificados, en particular en Hidráulica y Carpintería en blanco y encofrado, pregunta la vice “¿Quién es el metodólogo que atiende esas especialidades? ¿Qué acciones ha realizado?” con lo que convierte al funcionario en chivo expiatorio de una falla que realmente es del sistema educativo y del marco socio económico y político en que funciona.

No depende del metodólogo que el sistema otorgue carreras a trocha y mocha en aras de “cumplir las metas” sin tener en cuenta para nada la vocación de los estudiantes. No es el metodólogo el único responsable de que el marco socio económico de muchas zonas de la provincia sean caldo de cultivo idóneo para estas deserciones.

La vice “Manifestó preocupación también por los 126 egresados de noveno grado que debían continuar estudios en la Enseñanza Técnica Profesional y no lo hicieron” así como porque solo el 44,9 % de graduados de preuniversitario del municipio Mariel se presentaron a pruebas de ingreso a la Educación Superior.

Estos últimos datos hicieron que la vice preguntara “¿Para qué eficiencia trabajó el municipio? ¿Cómo lo vamos a atender diferenciadamente?” como si en dichos índices solo influyeran los profesionales de la educación al margen de las condiciones socioeconómicas del medio en que se desempeñan.

Omitió la funcionaria, si es que lo sabe, que entre las causas de las bajas de algunos muchachos se encuentra la falta de apoyo de sus padres, sobre todo en las abundantes zonas marginales y de pobreza extrema de la provincia. También que muchos desistan continuar estudios en las especialidades otorgadas cuando se enteran de las condiciones de trabajo y los miserables salarios que devengan los graduados antes que ellos o de que muchos otros trabajan en puestos no relacionados con los estudios concluidos.

En localidades de la provincia como Cabañas, Henequén Viejo, y muchas de las zonas rurales, son pocos los padres que se mantienen al tanto del avance de sus hijos en sus estudios primarios, secundarios y los pocos que llegan a preuniversitario, como puede comprobarse por las reiteradas quejas de los maestros y profesores ante los pocos asistentes a las reuniones de padres y que generalmente son los de los estudiantes con menos problemas.

 Una vez más se repite lo que ya todos conocen, los dirigentes “de arriba” siempre se dirigen a los de abajo para decirles qué hacer sin nunca explicar el cómo y el con qué hacerlo. Los de abajo escuchan sus discursos como si fueran mantras revolucionarios, que no buscan precisamente un apoyo para meditar, sino para seguir tranquilamente libando las mieles del poder.

A esta tradición del “qué hacer” le debe en parte la monotonía de los medios de comunicación en el país (todos en manos del Estado) al ser repeticiones de lo repetido en todas y cada una de las reuniones gubernamentales, ya sea congreso, asamblea, balance, seminario o cualquier otra modalidad de ellas encabezadas por “los de arriba”. En este sentido son fiel reflejo de la realidad cotidiana.

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