martes, 25 de junio de 2013

Aumentará el delito: "Modelo cubano"

Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.

La Habana, 25 de Junio.- Aumenta el delito y continuará aumentando próximamente debido a la disminución de productos en la bolsa negra, la falta de poder adquisitivo de la población, y el ascenso constante de los precios junto a la continuación de los salarios irrisorios, según vendedores ilegales.

La bolsa negra aunque prohibida es parte indispensable de la economía y muchos, al no poder vivir de ella o de empleos legales mal pagados o de la malversación, acuden al robo y a otros delitos.

Vendedores ilegales de distintos productos hace meses que tienen dificultad para conseguir mercancías para vender y cuando las tienen encuentran que sus clientes les compran menos o nada por carencia de efectivo.

En esa falta de poder de compra influyen la disminución de las remesas familiares desde el extranjero y la escasez y el aumento de los precios de los alimentos. En la falta de mercancías influye el desabastecimiento y parálisis cíclicas de producciones por la falta de solvencia del Estado.

En general, la bolsa negra se nutre del robo a los almacenes y producciones del Estado, robo autorizado por la cadena de mando estatal desde el jefecito ínfimo hasta el nivel más alto: Los administradores con carnet del Partido.

Si ese abastecimiento merma por la eterna bancarrota estatal o por la persecución policial durante efímeras temporadas de pureza, muchos eslabones de la cadena de ventas ilegales, puestos en apuro económico, pasan a robar a los particulares, con mayor peligro para la población y para ellos.

Aquellos otros vendedores y quienes ejercen diversos oficios, a quienes el Estado autorizó con permisos, entregan en masa sus licencias de trabajadores por cuenta propia, arruinados por impuestos abusivos y el acoso con multas por la red de inspectores y por policías que les exigen cohecho.

Desde su inicio verdadero en los años 90 y desde que en el 2007 Raúl Castro y los medios internacionales presentaron como algo nuevo ese empleo particular, el Estado se muestra incapaz de promover con almacenes de ventas al por mayor y protegiéndolos con garantías legales a estos trabajadores que propagandizaron como "cambio en el modelo económico".

Si entonces no era creíble que este tipo de empleo pudiera absorber la inmensa masa de desempleados, ahora es visible su fracaso en garantizar a un grupo importante de la población ocupación e ingresos suficientes como para que se note un aumento en el poder adquisitivo.

No estimula ninguna producción ni mercado. Como sí hizo en los años 90 con artesanías y pequeñas industrias del plástico y la fundición (por ejemplo, de cafeteras) arruinadas por impuestos, inspectores, controles asfixiantes, simple prohibición (el plástico) o estatización.

Esa es la voluntad política: La preocupación que Raúl Castro y su camarilla expresan frecuentemente no es garantizarle al trabajo particular condiciones para que genere bienes y empleos, sino garantizar "que nadie se haga rico", mediante regulaciones prohibicionistas, impuestos asfixiantes y desprotección legal.

La imposibilidad de comprar al por mayor al único vendedor, el Estado, sus precios imposibles y el que éste ni siquiera al por menor les oferte en venta todo lo que estos trabajadores necesitan para poder trabajar y pagarle impuestos, les crea una demanda insatisfecha y obstáculos que los arruinan.

Y obliga a los "cuentapropistas" a abastecerse de lo robado al Estado, por lo cual fundan sus minúsculos negocios en la inseguridad y son más vulnerables a que las autoridades les exijan cohecho.

Un "cambio en el modelo" más real y que incentiva la criminalidad es el costo estratosférico de discotecas y lugares de recreo -precios establecidos por el Estado- y la extensión de la drogadicción.

Factores para que jóvenes sin padres pudientes tengan que elegir entre delinquir o renunciar absolutamente a novia, baile, sexo y diversiones, que en esas edades consideran necesidades vitales.- Y ello sin incluir a los que consumen drogas.

Los jóvenes, actualmente en período de exámenes finales, dentro de unas semanas estarán de vacaciones- desde julio a septiembre -pico de ascenso de estas diversiones-necesidades coincidente históricamente con un incremento en los delitos (el siguiente pico delictivo ocurre en diciembre).

Jamás, en años anteriores, los precios habían estado tan altos, y siguen subiendo. Un mango cuesta 7 u 8 pesos cubanos, ni jamás unos aguacates minúsculos habían costado 12 o' 15 pesos. Al fijar los precios, particulares y Estado especulan con la escasez.

Es difícil calcular el incremento de los delitos porque en Cuba está prohibida la crónica amarilla y son secretas las estadísticas criminales (así como cualquier información de cualquier tipo). Dependemos para calcularlo de los rumores sobre sucesos criminales y de experiencias personales.

Quienes no pueden vivir de su salario, ni de sus ventas ilegales, ni de su trabajo particular, ni medrar malversando como jefes o jefecitos comunistas, y no reciben auxilio económico de su familia en el extranjero…

Puesto que no son budistas fervientes para dejarse morir con esperanza de reencarnar en mejor país, devienen en potencialmente peligrosos, candidatos a arrebatar a la sociedad el pan que les niega o los vicios que le ofrece en moneda extranjera.

Me hubiera gustado adjuntar a este trabajo fotos sobre adolescentes bebiendo aburridos en las esquinas, pero ayer, 14 de junio, un joven descuidero me robó de la sala de mi apartamento la cámara con que durante años tomé fotos al paisaje de "el modelo cubano".

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