lunes, 6 de mayo de 2013

Más de 15 años de quirófanos inútiles y accidentes evitables en hospitales

Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.

La Habana, 6 de Mayo.- Desde fines de los años 90 los pacientes del habanero Policlínico Hospital de Santos Suárez frecuentemente resbalan y se accidentan en la rampa de la puerta de acceso a su cuerpo de guardia, construida por una deficiente reparación de entonces.

El peligro es fácilmente prevenible, pero ha sido reportado en vano por el personal y por los accidentados a todos los directores que han dirigido allí desde la "reparación".

Y resulta una pequeñez comparada con la inutilización de los cinco quirófanos del Hospital ocurrida entonces por reparación deficiente, lo cual es problema general en otros Hospitales, como el Miguel Enríquez.

Una señora mayor de 60 años, el domingo 28 de abril acudió  a atenderse de un ataque de asma y al salir resbaló y se fracturó  la muñeca. Ahora relata: "Fui por remediarme un problema de salud y salí con dos, el mismo que llevé y otro peor."

Según una enfermera: "Se han accidentado muchas personas en esa rampa desde que la construyeron cuando la reparación de los años 90; estamos cansadas de reportarlo a la dirección y ninguno de los directores que han desfilado por aquí lo ha resuelto pese a que el remedio es simple: Si no hay material adecuado para cubrir el piso, hacerle algo de albañilería que impida que la rampa sea resbalosa. Peor problema es que los cinco quirófanos del Hospital, excelentemente construidos en los años 50, quedaron inutilizados por la reparación de los 90, debido a que los alteró incumpliendo requisitos sanitarios. En compensación, el edificio conservó problemas constructivos y filtraciones".

La dirección de este policlínico hospital es Cocos y Rabí, Santos Suárez. En Luyanó, el barrio vecino, el Hospital Miguel Enríquez está en condiciones constructivas deplorables, pese a su inauguración por Fidel Castro en 1986 y su estado de  perpetua reparación y ruina.

De sus nueve quirófanos originales, sólo funcionan dos y uno de ellos lo cierran frecuentemente por tupiciones de alcantarillado que hacen brotar materias fecales en el salón de operaciones.

Los restantes siete quirófanos están en ruinas y con filtraciones, también hay filtraciones en la planta alta y ello obligó hace años a cerrar varias salas, entre ellas la sala de quemados.

Un señor  testimonia su sorpresa hace varios años cuando al transitar por un corredor hacia una consulta de ese hospital vio en el techo, por el conducto de aire acondicionado, una filtración de agua sanguinolenta que goteaba al pasillo.

Quien escribe, cuidando a un paciente el año pasado, encontró que en cierta habitación  para abrir el lavamanos, que está fuera del baño, y para descargar el inodoro es necesario maniobrar la llave de paso que se encuentra dentro del baño.

Y en el otro baño es necesario encaramarse en una silla para poder abrir el grifo de la ducha.

El Hospital Miguel Enríquez es ampliación de la antigua Quinta La Benéfica, hospital de principios del siglo XX, que parece un pueblo fantasma, también en reparación eterna.

Pero cuyo quirófano planean reparar para servicio del Hospital Miguel Enríquez, !por tener mejores condiciones que los modernos de éste!

Varios pisos altos del Miguel Enríquez tienen corredores sin alumbrado eléctrico y con ventanales hasta el piso que carecen de cristales y por ello resultan peligrosos, particularmente de noche, lo cual facilitó ya el suicidio de un paciente.

El público explica las reparaciones eternas y sin efecto de los hospitales como resultado de inmensa malversación de materiales de construcción y de recursos, por corrupción de alto nivel.

En Cuba no existe responsabilidad personal o institucional  ni reclamaciones por accidentes o perjuicios productos de negligencia, trabajos mal ejecutados, obstáculos arquitectónicos o mala praxis médica. - Y si alguna pobre legislación existe jamás la aplican.

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