sábado, 11 de mayo de 2013

El cloro en el tiempo del cólera

Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.
La Habana,  11 de Mayo.- El Estado continúa ocultando el grado de propagación del cólera en Cuba. El silencio genera falsa confianza de que la epidemia concluyó; pero el producto para potabilizar el agua se agota en las farmacias, porque lo usan y revenden como producto de limpieza, según farmacéuticas.
Los frascos de hipoclorito de sodio al 1%, que venden en las farmacias, estatales todas, se agotan no porque muchas personas potabilicen su agua sino porque lo usan para limpiar inodoros y piezas del baño.
El producto para limpieza es la lejía de cloro, que vende el Estado, pero es muy escaso, costoso, lo agotan los revendedores, lo adulteran aguándolo éstos y los mismos empleados de tiendas, el producto de la farmacia cuesta unos pocos centavos y, según dicen, tiene mejor efecto limpiador.
También revendedores compran en la farmacia el producto y llenan botellas de agua clorada que venden a $5  pesos cubanos como producto de limpieza.
Si para remediar esto el Estado subiera los precios al hipoclorito de la farmacia, la población no podría potabilizar el agua de beber.
De hecho quienes la potabilizan así, por falta de dinero o por ignorancia no desinfectan con hipoclorito los vegetales crudos, la vajilla y los cubiertos, lo cual los expone a infestarse.
Antes de que la epidemia cobrara fuerza y se extendiera por todo el País, un vocero del Ministerio de Salud Publica declaró totalmente erradicados "los brotes" y "casos" (jamás emplearon la palabra epidemia) mentira que fue el último aviso oficial sobre el problema.
Los fríos del débil invierno cubano y la detección y atención de muchos casos apaciguaron el mal, pero los fuertes calores que comienzan en esta época del año lo pueden recrudecer en una población desinformada, con falsa confianza en que la epidemia cesó.
Y despreocupada de clorar el agua. Medida que ayuda a protegerse pero que no impide el contagio como hervir el agua. Y hervirla es muy trabajoso y económicamente imposible para muchos, por lo costoso del servicio de gas y del de electricidad.
Según un médico, ya existe un mal pronóstico: "El ciclo de enfermedades en Cuba funciona de suerte que en la población de niños y de ancianos - la más vulnerable - en invierno ocurre un pico de enfermedades respiratorias, y en verano, particularmente en junio, julio y agosto, un pico de enfermedades diarreicas (varios virus y el cólera cobraron fuerza en mayo-junio del 2012). En cambio en este invierno se mantuvieron muy altas las cifras de pacientes con enfermedades diarreicas, índice de la contaminación del abasto de agua, muy preocupante sobre el caluroso verano que se avecina, y con calor que ya comenzó en abril".
El cólera fue endémico en Cuba en tiempos de esclavitud africana, cruentas guerras de independencia y carencia de alcantarillado, condiciones que cesaron al finalizar el siglo XIX, cuando el progreso erradicó el cólera.
Ahora el retroceso del progreso por un sistema social que es su antagonista, la ruina del alcantarillado y de la red de agua y la violación de normas sanitarias aduanales por contingentes humanos retrotrajeron a Cuba a los tiempos del cólera.
Maravillas de la economía planificada socialista: Agotamiento y reventa del producto para potabilizar el agua, debido a escasez y carestía de los productos de limpieza, y el mentir el Gobierno al pueblo sobre el estado sanitario del País, para no espantar a los también engañados turistas extranjeros.

VIDEOS