martes, 21 de mayo de 2013

Diversidad

Por Pedro Arguelles Morán /Hablemos Press.
Ciego de Ávila, 21 de mayo.- Actualmente, y desde hace algún tiempo, en la mayor de Las Antillas se viene tolerando -presuntamente-, la homosexualidad, repito y recalco, supuestamente se tolera a los(a) homosexuales; porque una cosa es tolerar y respetar, y otra cosa muy distinta y diferente es promocionar, promover, procurar, promulgar, publicitar, en fin, darle rango y categoría de trascendencia social y cultural, o sea de moda, a la homosexualidad, cuando son muy bien conocidos los errores y ¡horrores! de las décadas negras, en la patria de nuestro apóstol de la independencia José Martí.
¿Acaso no existieron -en la década de los años 60 del siglo pasado-las tristemente célebres Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), -verdaderos campos de concentración, a donde fueron confinados los homosexuales por el simple hecho de tener una orientación sexual diferente?
¿Acaso se han olvidado las masivas expulsiones de homosexuales de diferentes centros docentes y laborales (recuérdense los casos de Papito Serguera y Luis Pavón Tamayo), las prohibiciones y exclusiones de todo tipo -y un largo etcétera- contra los(a) homosexuales?
Por sólo citar algunos ejemplos, recordemos la discriminación a que fueron sometidos -entre otros- los escritores José Lezama Lima, Virgilio Piñera y Reinaldo Arenas, en el “edén del socialismo tropical”, donde el régimen totalitario castrista, de manera muy contumaz, viola los derechos y libertades inherentes a la dignidad de la persona humana.
Para nadie es un secreto que en otros países se celebra el día -o la jornada- del orgullo gay; pero es, o son, promovidos por organizaciones no gubernamentales de homosexuales, aunque en nuestra patria es el propio régimen de la isla, a través de Mariela Castro Espín (los apellidos lo dicen todo) el que está orquestando, batuta en mano, el espectáculo, show mediático y todo lo demás, alegando la defensa de la diversidad de género; pero, y la tolerancia y el respeto a la diversidad de opiniones socio-políticas, ¿Por qué no se aceptan?
¿Por qué no se tolera y se respeta la discrepancia con la ideología oficial del marxismo-leninismo?
¿Por qué se censura y se reprime, de manera hasta muy violenta, a todo aquel, o aquella, que desde la emergente sociedad civil intenta, asumiendo todos los riesgos y sacrificios que esto genera -incluyendo prisión y destierro- alcanzar pacíficamente la tan urgente y necesaria transición democrática hacia una nueva Cuba, donde imperen el Estado de Derecho, la reconciliación nacional y el ideario martiano de “Con todos y para el bien de todos”?  

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