jueves, 9 de mayo de 2013

Chiste: Las dos caras del infierno cubano

Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.

La Habana,  9 de Mayo.- Un cubano murió, fue  al Cielo y tras varios años disfrutando de aquella paz celestial, escucha una música y risas que provienen del Infierno. Siente curiosidad, le pide permiso a San Pedro para ir a ver qué pasa, San Pedro intenta disuadirlo pero tanto le insiste que lo autoriza por un día.

El cubano baja al infierno que le parece un cabaret como Tropicana, con una gran fiesta con música, baile, coristas preciosas en bikini, comidas y bebidas exquisitas, excursiones a la playa, personas amables que lo tratan como a su mejor amigo y como al más simpático de los hombres y bellas mujeres que se le entregan.

Goza, baila, disfruta, casi se le pasa la hora marcada por San Pedro, pero finalmente regresa al Cielo.

Pasa la semana recordando cuanto se divirtió, su deseo de volver allí aumenta y, finalmente, decide abandonar el Cielo e irse al Infierno para siempre. No hay consejo que lo convenza, y se marcha.

Desde que entra al Infierno unos diablos se apoderan de él y pinchándolo con sus tridentes lo arrojan a un gran caldero de aceite hirviendo, donde se vé amontonado con  una multitud de condenados que lo tratan mal.

El cubano se cree víctima de un error; vé al Maligno en su trono y le grita:
"Compañero jefe, Su Majestad. ¿Cómo es esto? Yo vine aquí hace apenas una semana y todo era una fiesta maravillosa y ahora que vengo a quedarme definitivamente me encuentro todo cambiado, y que solamente hay incomodidad y sufrimiento, tiene que haber alguna equivocación conmigo."

Y el Maligno le contesta: "Parece mentira que seas de Cuba y con esa experiencia me vengas con tales preguntas: Hace una semana viniste como turista y en el Infierno una cosa es ser visitante y otra cosa muy distinta es ser ciudadano.

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