miércoles, 10 de abril de 2013

Junta Directiva de la Convención Bautista Occidental se impone dictatoríamente sobre las Iglesias

Por Rev. José Carlos Pérez/ Hablemos Press.

La Habana, 10 de Abril.- La Junta Directiva de la Convención Bautista de Cuba Occidental circuló a las iglesias miembros una carta en que les informa que “después de largo periodo de análisis UNANIMEMENTE acordamos suspender la celebración de la  104 Asamblea anual”.

Con esa medida el ejecutivo viola el Reglamento vigente desde febrero de 1981 y el acuerdo de la pasada Asamblea General, que debió sesionar en marzo de este año.

El reglamento sólo autoriza a la Junta Directiva a presentar cada año sus informes haciendo cumplir el reglamento, no la faculta para ese tipo de decisiones inconsultas.

La carta reconoce que no hubo previa asentimiento de las iglesias o pastores para tomar esta decisión, sino que “escuchamos recomendaciones de hermanos especializados en este asunto” a pesar de entender lo importante de la celebración de la Asamblea Anual.

“Sabemos que para muchos hermanos esta es la conocida “Fiesta Bautista”, además de la importancia de su celebración por asuntos medulares de la obra como es la Discusión del Nuevo Reglamento Convencional, pero entendemos es más importante cuidar la salud de los hermanos y evitar situaciones que pudiéramos lamentar”.

Tampoco el Gobierno directamente o a través del Ministerio de Salud Pública imposibilitó la celebración -de lo que el ejecutivo llama la “Fiesta Bautista” pero que es la manifestación del poder de la Asamblea y su legítimo control sobre los actos de la Junta Directiva.

De esta manera la directiva convencional se libró de rendir informes a la Asamblea evitando las discusiones propias del debate y de presentar una memoria de los trabajos realizados durante el año, como el empleo de los fondos que le han sido encomendados.

Y procuran actuar por la Asamblea (desplazándola) para mantenerla indefinidamente en receso y ejercer un gobierno donde la Junta directiva haga lo que “estime necesario” (como escribieron en su anteproyecto no secundado por la Asamblea).

La Junta Directiva presentó en el 2012 un anteproyecto de reglamento -que la Asamblea rechazó- en que intentó que la misma aprobara su reunión Anual cada dos años y no cada año como está reglamentado.

Según antiguos hermanos de la Convención “esta suspensión de reunirse no tiene precedentes en la historia bautista cubana”, excepto por un desacuerdo con el Gobierno (Ministerio de Justicia, MINJUS) ocurrido en la década de los años 80.

El presidente convencional de entonces fue el Dr. Luis Manuel González Peña ex preso de la UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción).

El Gobierno pretendió limitar la asistencia de los delegados a la Asamblea, reduciendo su número, de 800 a 300 aproximadamente.

La Directiva de entonces determinó no reunirse bajo esas imposiciones y les costó dos años sin Asamblea. ¡Gracias a Dios por el valor de aquellos  fieles directivos!

En la carta- circular a las iglesias - publicada en el internet en marzo, en el blog Religión en Revolución,  la Directiva dice que “consideró la situación actual en nuestro país con brotes reiterados de Enfermedad Diarreica Aguda, con gran incidencia en la provincia de la Habana y en las zonas aledañas a nuestras instituciones”.

Pero que se sepa ninguna Asamblea -religiosa  o no- suspendió sus reuniones masivas, de hecho recientemente se celebró en la Habana el 7mo Congreso Internacional Espírita, también en zonas donde todavía persisten las epidemias.

Argumentó la carta que “Es requerida para evitar la propagación de la enfermedad toda una serie de medidas higiénico sanitarias que nos son imposibles garantizar para los 1 348 Delegados que debían participar de esta Asamblea”.

Una hermana bautista reflexionó preguntándose si “¿la Junta Directiva es una instancia del Ministerio de Salud Pública o una institución religiosa?”.

Otro hermano bromea: “La carta hace daño a los hermanos diabéticos, por el exceso de azúcar… y si el apóstol Pablo hubiera escrito con ese nivel de almíbar, La Biblia tuviera el doble de páginas impresas" - pero tomó este hecho con indiferencia: “esperando que algo suceda” -dijo, por la suspensión del magno evento bautista.

La Junta Directiva señaló finalmente  que: “A pesar de, estamos seguros de haber disfrutado la dirección de Dios en esta decisión”.

Declaración que me preocupa pues también hace cinco años expresaron que “La campaña “50 días de Oración por Cuba”, es una idea que el Espíritu Santo ha puesto en el corazón de varios hermanos, con la intención de pedir la bendición para nuestra patria"- manual de oración, 2008.

También se sintieron muy inspirados cuando presentaron a la Asamblea el anteproyecto de reglamento que de no haber  sido rechazado los habría convertido en dictadores, despojando de toda atribución a la Asamblea - como hacen con esta dulce carta.

Como he escrito en varias oportunidades, y probado, el mayor interés del manual de oración "50 días…" fue confundir y encaminar ideológicamente a los creyentes para afianzar el sincretismo político-religioso que por años ha venido sembrando el gobierno dentro de las iglesias. Y esto tras una máscara de falsa espiritualidad.

El manual  indica a través de devocionales el cómo orar y qué pedir a Dios para que Cuba cambie, se mejore, sea bendecida por Dios con paz, prosperidad, se acabe el sincretismo,…pero ha ocurrido todo lo contrario.

¿Cómo ha respondido Dios a las oraciones de los bautistas occidentales?

 ¿Cuál es el  resultado de tantas movilizaciones de hermanos en los templos y casas de oración durante esos años, y toda su inversión económica?

¿En qué ha cambiado Cuba?

Como pronosticaba el manual, ¿habrán crecido en más de 1 millón de creyentes, reunidos en 100 000 casas culto después de tanta “oración”?

¡Ni los católicos con la visita del Papa y la procesión de la Virgen y todos los evangélicos juntos suman  ese número de fieles!
Más bien debieron cumplir el versículo que “inspiró” la campaña para que Dios sane nuestra tierra.

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. 2 de Crónicas 7:14.

Por solo mencionar algunos resultados  de la Campaña de Oración promovida por estos siervos-líderes, en Cuba son visibles: Las muertes por el cólera, el dengue, las constantes epidemias gastrointestinales por las aguas contaminadas, los tres años de procesión de la imagen de la virgen de la Caridad del Cobre por toda Cuba.

El aumento del número de arrestos a opositores pacíficos por el Gobierno, el incremento de temblores de tierra, la oficialización de religiones yorubas y espíritas (como nunca antes) entonando el mismo discurso del Consejo de Iglesias de Cuba, sin contar la próxima legalización impuesta e inconsulta al pueblo cubano, de los matrimonios homosexuales, liderada por la Dra. Mariela Castro Espín.

La junta concluye su carta a las iglesias -en que suspende autocráticamente la Asamblea- con la exhortación de “Oremos por la salvación de nuestra patria, continuemos llevando el evangelio y extendiendo el reino de Dios, sigamos plantando nuevas iglesias y en nuestro próximo encuentro nos gozaremos celebrando las maravillas de Dios”.

La decisión fue tomada a más tardar el 1 de febrero y mientras los hermanos de las congregaciones “oran, extienden el reino de Dios y plantan nuevas iglesias” los “siervos líderes” se encontrarán muy ocupados viajando al extranjero, como suele suceder en estas fechas.

Consecuentes con esa espiritualidad de herodianos, suspenden indefinidamente la Asamblea con pretextos sanitarios para lograr de hecho lo que no consiguieron de derecho por el rechazo del anteproyecto: Convertir al ejecutivo en amo dictatorial de la Convención.

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