jueves, 4 de abril de 2013

Incidente entre Cuba y Bahamas

Por Eliocer Cutiño/ Hablemos Press.

Camagüey, 3 de Abril.- El 22 de febrero pasado, se produjo un incidente entre los gobiernos de Cuba y Bahamas. Los medios de información oficial no comunicaron a la población acerca de estos hechos.

Las autoridades Bahamesas, detuvieron y condujeron a tierra la embarcación cubana Ferrocemento 309, procedente de Nuevitas, Camagüey, y a sus cinco tripulantes, a quienes encarcelaron por un presunto delito de pesca ilícita en ese archipiélago, ubicado en el Océano Atlántico, al norte de Cuba; al noroeste de las Islas Turcas y Caicos y al este de la península de la Florida.

Según declaraciones de los tripulantes, fueron encerrados en pequeños calabozos, hasta que concluyeran las investigaciones, y quedara establecida la versión, según la cual la embarcación se hallaba  en aguas territoriales cubanas y fueron llevados a altamar después de una avería, lo que probaría que estaban en labores de pesca ilícita cuando fueron detenidos por las Fuerzas Reales de ese país.

Luego de estar cinco días encarcelados, y comprobarse su inocencia, el embajador cubano  trasladó a los cinco tripulantes a un recinto hotelero, hasta su definitivo arribo a Cuba.

Lo curioso del tema, es que a pesar de haberse demostrado su inocencia, hoy son severamente cuestionados por su propia gente, y separados de sus responsabilidades laborales.

Roque Jiménez Rodríguez, de 73 años, patrón de la embarcación, declara que ha participado en tres operaciones secretas, dirigidas por la Seguridad del Estado, infiltrando agentes cubanos en aguas extra territoriales.

Jiménez Rodríguez añadió, que “estando de regreso, fuimos inmediatamente citados para comparecer ante oficiales de la Capitanía del Puerto Nuevitas, quienes déspotamente nos maltrataron de palabra, y nos insinuaron que ciertamente estábamos cometiendo el delito, menospreciando el tiempo que hemos estado sirviendo al gobierno durante nuestra larga trayectoria laboral”.

Por último, refiere el patrón del  Ferrocemento 309, “hemos  continuado comunicándonos -vía correo- con Ernesto, el embajador cubano en Bahamas -con quien establecimos una corta, pero firme amistad-, y según nos ha informado, al parecer no podrá interceder por nosotros, y tendremos que sufrir las consecuencias de la injusticia por parte de nuestro propio gobierno. Resulta Increíble”.   

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