jueves, 25 de abril de 2013

El principal desafío disidente

Por Gilberto Figueredo/ Hablemos Press.
                                                                                             
La Habana, 25 de Abril.- A pesar de las contradicciones y de la represión gubernamental, el principal desafío disidente es el de ganarse el respaldo ciudadano de la mayoría de los cubanos, involucrando en este contexto a los militantes liberales del gobernante Partido Comunista y los militares honorables de las Fuerzas Armadas y del Ministerio del Interior.

Si bien es cierto que el débito de la prensa es el de investigar e informar, el adeudo de la oposición política es el de demostrar la existencia de un estado de derecho y de bienestar alternativo al Estalinismo totalitario y dictatorial, disfrazado de Socialismo, de Chavismo, de Comunismo o como lo quieran llamar, sin engañar, ilusionar o hipnotizar a los ciudadanos con remedios peores que la enfermedad.

Lo importante es que los integrantes de la sociedad civil alternativa cubana, presenten a los ciudadanos un proyecto de respuesta popular, un programa emergente o un programa de gobierno que enfrente y resuelva los males de la nación caribeña a partir de la propia comunidad donde habitan cada uno de los opositores isleños.

Los viajes hacia el exterior del país son importantes y necesarios, para divulgar propuestas y conseguir apoyo internacional para que el gobierno cubano reconozca y acceda a un diálogo respetuoso con la oposición política y con la emigración cubana sin exclusiones de ningún tipo, pero el esfuerzo mayor debe concentrarse en la presentación de respuestas ciudadanas hacia el interior del país que respondan a las necesidades vitales de los cubanos en Cuba y en el extranjero.

La oposición política y la emigración cubana cuentan con suficiente capital humano y con una gran cantidad de países aliados y amigos dispuestos a colaborar.

Pero los disidentes cubanos deben explicarle al gobierno, que en Cuba se acabó la sucesión, porque el pueblo demanda elecciones libres y democráticas.

Si gana el Partido Comunista, pues que gobiernen los comunistas; pero si gana la oposición, entonces que gobierne la oposición.

Por esta razón, hay que ganarse primero el respaldo del electorado cubano; pero si la oposición política isleña continúa con la misma estrategia y no logran convertirse, a corto y mediano plazo, en verdaderos Partidos Políticos de Respuestas Ciudadanas Alternativas al gobierno del General Raúl Castro y sus derivados, dentro de 5 años  el resto de los ciudadanos estaremos pensando cómo será la nación cubana después del gobierno de los Díaz-Canel o de cualquier otro heredero o descendiente que se le ocurra nombrar a la Asamblea Nacional del Poder “Popular” de la República de Cuba.

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