martes, 16 de abril de 2013

Carta pública a Henrique Capriles

Por Ernesto Aquino/ Hablemos Press.

La Habana, 16 de Abril.- Con independencia del resultado obtenido en su gestión política, en las elecciones recién celebradas en su país, nosotros -los cubanos que amamos la libertad y no descansamos en nuestra lucha por alcanzarla-, confiamos que su respeto por la democracia y los derechos humanos lo ayuden a perseverar en el empeño de construir una Venezuela sin odios, que alcance el corazón de todos.

La injerencia inescrupulosa de Fidel Castro en Venezuela, ha fomentado la hostilidad contra los cubanos que han llegado a ese país como colaboradores del chavismo, a quienes la mayoría de los venezolanos ven como intrusos sedientos de saqueo; envilecidos por un esclavismo laboral que los empuja fuera de su tierra, en busca de alivios con los que paliar la miseria que genera la ineficiencia histórica del socialismo.

Señor Capriles, la sociedad civil independiente cubana -que aspira al ideal martiano de una América sin caudillismos mesiánicos-, espera que podamos trabajar unidos, para lograr que nuestros pueblos lleguen a ser latidos de un mismo corazón.

Confiamos, que el ministerio de su condición de demócrata ayudará a su pueblo a descubrir las virtudes del pueblo cubano, y a entender
-con absoluta claridad- que a los únicos enemigos que hay que arrojar de Venezuela son a los miles de militares castristas que están apuntalando el fraude chavista, y amenazan con ensangrentar la tierra de Bolívar y Rómulo Gallegos.

La derrota del chavismo -que traerá de regreso la justicia-, no sólo será el triunfo de la razón sobre el fanatismo; será también, un estallido de luz para la Cuba sometida y humillada que Fidel y Raúl Castro arrojan a los pies de cualquier bribón, con suficiente dinero y falta de escrúpulos como para pagar la manía de grandeza de su esquizofrenia incontrolable, y sus necesidades enfermizas de destruir los valores más representativos del ser humano.

Las democracias, que pueden fomentar y sostener un Estado de Derecho, también pueden convertirse en una aliada del caudillismo totalitario (Venezuela lo sabe); porque el pillaje populista -inescrupuloso y manipulador- aprovecha algunas de las miserias que genera el descuido de las economías poderosas, para crear múltiples espejismos de la prosperidad, con que poder confundir y estafar la ingenuidad de los pueblos desprevenidos que, víctimas del entusiasmo irresponsable, sucumben al encanto de los falsos libertadores, que comienzan ofreciéndose como ángeles salvadores sedientos de justicia, para terminar sentados sobre el cadáver de la libertad, blandiendo amenazantes la espada ensangrentada de las tiranías.     

Por eso, contra la falta de escrúpulos, la intolerancia, la manipulación y la naturaleza miserable de los enemigos de la libertad  -que se sirven de los beneficios de la democracia para destruir todas las libertades-, el hombre de bien, dispuesto a gobernar como un servidor público, debe mantener una alerta permanente contra las ambiciones depredadoras de la politiquería fanática; desmontar, con argumentos inteligentes, cada falacia fabricada a la sombra del fraude, y mantener la firmeza en el empeño de construir una América sin exclusiones, donde la causa común de todos los pueblos sea el desarrollo económico y la libre auto determinación ciudadana, sin que una alternativa apocalíptica amenace su derecho a la libertad de conciencia.      

VIDEOS