lunes, 18 de marzo de 2013

Maritza, una legítima civilista

Por Moisés Leonardo Rodríguez.

Artemisa, 18 de Marzo.- Maritza Martínez Pérez, de 42 años, es una ferviente defensora de los necesitados en su lugar de residencia, San Antonio de los Baños de la provincia Artemisa, además de cumplir celosamente como enfermera especializada en Servicios Médicos de Urgencia (SIUM).

En los últimos meses Maritza echó pie en tierra a favor de la pareja gay formada por Elier y Manuel. Ambos padecen de SIDA. Residen en una habitación prestada que, literalmente, cuando llueve se moja más adentro que afuera y el baño se desborda al descargarlo, corriendo las aguas albañales por todo el piso.

A la pareja no le dejaban almorzar en el comedor donde les asignan los alimentos, les negaban los servicios estomatológicos y no recibían las visitas periódicas que profesionales de salud pública deben realizar a estos enfermos.

Las múltiples y continuas gestiones de la pareja en el poder popular, la dirección de salud pública y el partido comunista municipales durante más de un año solo derivaron en promesas incumplidas, burlas y hasta amenazas y arrestos en algunos casos.

Por gestiones de Maritza, sus testimonios se grabaron en un video que ha sido visto por varios vecinos de la localidad y está colgado en Internet. Ya la pareja es visitada por médicos y enfermeras y Manuel está recibiendo atención estomatológica.

Otro botón de muestra del quehacer civilista de Maritza es el caso de la madre soltera Dignei Pompa Garrido, de 43 años, que tiene dos hijos; un varón de quince y una hembra, Liset Figueredo Pompa, de 8 años. Esta última sufre de retraso mental, es ciega, sorda, muda, paralítica, epiléptica convulsiva y se alimenta a través de sondas.

Desde 2005, cuando la niña fue dada de alta, la madre realizó múltiples gestiones  para obtener una vivienda pues ocupa un cuarto sin ventilación adecuada en la casa de su madre. Nunca recibió la asistencia social prevista para estos casos.

La intervención de Maritza incluyó la divulgación entre vecinos e instituciones del pueblo de un video en el que la madre, la abuela y la tía de Liset, pormenorizan los engaños, la desatención y las promesas incumplidas de asignarle una vivienda decorosa y la falta de la debida atención por años a pesar de quejarse a todas las instancias de las instituciones pertinentes.

Actualmente, una brigada construye la casa para Dignei y sus hijos con materiales asignados gratuitamente en un terreno entregado por el gobierno municipal. Otro logro de esta civilista.

Maritza confiesa que se ha enamorado de la obra de José Martí, que comenzó a conocer motivada por promotores de la Corriente Martiana hace algunos años, pues en ella encuentra la base ética y humanista que siempre le ha movido en su quehacer a favor de “los pobres de la tierra”.

Agradece además los materiales de los Estudios a distancia para defensores de derechos humanos en Cuba que le brindaron también promotores de dicha Corriente  pues, según confiesa “solo conocía la Declaración Universal. Estos estudios me han proporcionado conocimientos y herramientas para ser mejor defensora de los derechos humanos, es algo muy útil para todo el que quiera hacer su labor con profesionalidad y conocimiento de causa”.

A pesar de que apenas duerme y pasa todo el día correteando para cumplir con su empleo y su voluntariado, sueña con tener algún día un pequeño pedazo de tierra para hacer cultivos varios y criar animales.

Conocer la labor de Maritza y saber que hay otros hombres y mujeres como ella, refuerza la convicción de que a pesar de la aguda crisis nacional en todos los aspectos de la vida, incluido el moral, aún quedan hombres y mujeres que llevan en sí el decoro que a muchos otros falta. En ellos va la semilla de la Cuba futura.

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