jueves, 28 de febrero de 2013

Poder en Cuba, fingimientos de regalarlo y periodismo palomero

Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.


La Habana, 27 de febrero.- No importa que el régimen Castro's lleve medio siglo prometiendo cambios  junto con la solemne promesa de jamás  cambiar el socialismo, cada  vez que desde la estatua del totalitarismo sus figurones  tiran promesas, como si fueran migas de pan, una bandada de periodistas se lanzan sobre las miguitas como palomas voraces.

Como si la objetividad periodística tuviera que ver con tener cerebro de pájaro y amnesia con las promesas incumplidas por esos mismos personajes, el periodismo internacional se convierte en vocero de la propaganda del Régimen y sus aliados.

Ocurrió desde 1959. En los años 80 y 90, los discursos fueron los mismos que hoy tragan como novedades sensacionales esos palomos; fue en tiempos de Perestroika, cuando Fidel Castro rechazó esa reforma pero fingió llevarlo a cabo como "Política de rectificación de errores y tendencias negativas" y así  consiguió continuar en pie en medio del derrumbe del Campo socialista.

Ocurrió en cuanta crisis Fidel  Castro colocó a jóvenes como ministros o cancilleres para aparentar que su política cambiaría y que rejuvenecía su gobierno, e invariablemente fue falsa apariencia de que se avecinaban cambios y tomaban posiciones de poder gente con ideas nuevas.

En 1959, cuando se hizo dictador-mesiánico afirmaba enérgicamente que dentro de 6 meses restauraría la Constitución del 40, convocaría a elecciones libres, que no era comunista sino "humanista" y que no quería cargo alguno en el gobierno.

Luego aceptó, "obligado", como "sacrificio por la Patria" (y gobernó medio siglo). -Citas de su discurso de toma de posesión como Primer Ministro, lleno de protestas de que no quería, pero...

Cada unos cuantos años, fomentó falsas esperanzas de mejora con congresos del Partido y otros eventos publicitados como renovadores.
Incluyó mujeres, negros  y jóvenes en la parte ficticia del Gobierno (La Asamblea Nacional del Poder Popular) procurando que el número de estos nuevos "diputados" se ajustara a la proporción racial y de mujeres en la población.

Reconocimiento de que no eran elegidos por voto como afirmaba sino por el dedo del amo, para "demostrar" democracia. Recientemente el general Raúl Castro habló de mejorar en las elecciones ese porciento femenino del "Poder Popular".

Pero siempre los periodistas, sapientes analistas, catedráticos y cubanólogos se lanzan sobre esas declaraciones a tragarse cualquier cosa y vocearla. 

Siempre sirvió para que el pueblo cubano esperara pasivamente el cambio sin procurarlo: "Total, si ya viene llegando solo, pa' que meterme en problemas"; y para que los políticos de países comprometidos con el respeto a los Derechos Humanos  pudieran irrespetarlos con gozar descocadamente del festín con los tiranos, para "ayudar en el cambio".

Tal propaganda, sea ingenua o de mala fe, sirve solamente a las fuerzas interesadas en que todo siga inmóvil  en Cuba, pregonando como pruebas de reforma retoques cosméticos que en nada alteran la maquinaria de poder, la economía, y la carencia de derechos elementales y de soberanía popular imperantes.

Siempre, desempeñen o no cargos que son meros títulos nobiliarios, continúa mandando la camarilla de ancianitos que es el Poder, elegido a tiros por sí mismo en 1959 y que incorporó en papeles secundarios a elementos nuevos y desechables.

Elementos sobre los que se explayan los analistas extranjeros afirmando que son los futuros gobernantes que cambiarán todo, y que luego desaparecen de un soplido del verdadero poder (Ejemplos: Alberto Robaina, Pérez Roque, Carlos Lage, Hassan Pérez, etc., etc.)
Porque  este tipo de poder no tiene nada que ver con los cargos de cada cual en un gobierno y legislación decorativos sino con el poder colectivo y personal dentro de un grupo que aglutinaba antes el líder, y hoy el miedo al cambio.

Semeja a las cortes medievales en que no era posible determinar el grado de poder por el cargo sino por el nombre y el favor del rey, y así el copero o el obispo recibían el mando de un ejército y el bufón una embajada. (No exagero, en Navidad vimos en TV al Arzobispo-cardenal  vocear el periódico con el último discurso del General *).
*Ver "El mensaje político de Navidad del cardenal Jaime Ortega", Hablemos Press, enero.

El cambio ocurrido -puramente biológico- es que el macho alfa perdió sus facultades a tal extremo que para la manada fue imperativo de supervivencia el relegarlo, con grandes honores; como no había ningún otro carismático para reemplazarlo se arreglaron con un gobierno de camarilla.

Qué,  pues se sabe en derrota ante las leyes de la sociedad y de la Economía, continúa la política de "hoy no, mañana", que tan bien aplicó el Gran Hermano. -Quien la aprendió de estudiante cuando pedía con discursos a los tenderos de la calle Infanta que le fiaran crédito para un tabaco  habano.

Por ley de la vida -salvo excepciones de hombres que desde jóvenes mostraron genio y envejecieron creando- los ancianos no cambian sus costumbres, son conservadores, timoratos, algunos mueren de depresión al dejar el trabajo, muchos pierden la razón si se mudan de vivienda o les cambian los muebles.

La gerontocracia cubana, acostumbrada a vivir a la sombra castradora de Castro el grande, no puede  ahora andar con sus propias piernas y hacer revoluciones y cambios que cuando jóvenes hicieron mal, y cuyo único resultado sería la pérdida del poder y de su disfrute.

Tienen cuentas que rendir, hijos y nietos acostumbrados a una vida regalada -en el sentido más literal- y sin saber negociar su retiro, en edad de no poder aprender nada nuevo, hacen miméticamente lo único que aprendieron: Ganar tiempo con declaraciones contradictorias que en el mismo discurso amenazan con jamás cambiar y prometen un cambio.

Ya en la crisis de los años 90 estudiaron de México los métodos del Partido Revolucionario Institucionalizado (PRI): Como, con el cuento de ser herederos de una revolución, conservar el poder los mismos cambiando de presidente cada varios años.

Mañana los octogenarios podrán colocar un hombre de paja, cara nueva, en "la presidencia" para seguir gobernando a través de él, como hacía en los años 20 el presidente de México Plutarco Elías Calles, "máximo líder de la Revolución" -de quien parece que Fidel Castro copió ese título.

Igual gobernó Fidel Castro desde 1959 a 1976 cuando en ese período de "Gobierno provisional" y puesto que había declarado insistentemente que no quería cargo alguno, hizo Presidente de la República y cero a la izquierda al Dr. Osvaldo Dorticós Torrado, mientras Castro se conformaba modestamente con ser primer ministro… y con el poder absoluto.

"Electo" en 1976 el nuevo gobierno del Poder Popular, sus miembros posaron en una escalera y el último en la foto y el mas sonriente fue el ex-presidente Dorticós. En 1983 se suicidó.

En 1976, también por cosmética democrática y crear falsas esperanzas de orden y mejoría, hicieron la Constitución socialista, pregonaron "la institucionalización del País", y todo siguió igual, con "parlamentarios" que no parlamentan sino que se reúnen dos veces al año para aprobar por unanimidad todo lo que diga el ejecutivo, y Constitución y leyes violadas cotidianamente por la cúpula y por el último jefecito o policía.

El general Raúl Castro en su discurso prometió como novedad democrática que en los próximos congresos del Partido consultarían "cada vez más" las opiniones "del pueblo"; pero eso lo hicieron siempre en todos los congresos y nunca sirvió de nada.

La única verdad es la que por descuido se les escapa: Que el Partido, "vanguardia del pueblo" es un mecanismo de poder divorciado de ese pueblo al que benévolamente ofrece consultar un poco más.

Que las reformas prometidas son "regalos", "gracias" del Poder, jamás derecho de un pueblo  enajenado de su destino personal y del de su Patria.

La camarilla geriátrica gobernará  hasta que la muerte los separe  de su botín de guerra: Cuba. -O el estallido social o un anonadamiento peor y más peligroso que el estallido social.

La estatua del totalitarismo, ruinosa, continúa inmóvil, mientras la bandada de periodistas-palomas arrulla que tiene "cambios"… y estos cambios no son otra cosa que las decoraciones con que la cubren esas mismas palomas con su llovizna intestinal.

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