sábado, 23 de febrero de 2013

Herramientas de la represión

Por Ernesto Aquino Montes/ Hablemos Press.

La Habana, 22 de febrero.- La Policía Política, utilizando métodos violentos, despojó de sus pertenencias al opositor Delmides Fidalgo López, y como parte de las acciones intimidatorias para forzarlo a desistir de su lucha pacífica, ofrece impunidad a Romell Tamayo, un profesor de Secundaria Básica que acosa sexualmente a las hijas de Fidalgo López.

Delmides Fidalgo, denunció que sus hijas, Daniela y Daina Fidalgo Velázquez, de 12 y 13 años, respectivamente, “se sienten amenazadas y desprotegidas, y temen que la violencia desatada por la Seguridad del Estado contra su padre, ponga en peligro sus vidas.

Daniela y Dania, alumnas de la ESBU Calixto García, han comunicado a sus padres el acoso sexual de que son víctimas por parte del profesor Romell Tamayo. Afirman las adolescentes, que “en varias ocasiones hemos presentado nuestras quejas ante la dirección de la escuela, pero no toman medidas con el profesor. Tenemos mucho miedo”.        

Como resultado del ambiente de inseguridad creado por el acoso y la violencia represiva de la Policía Política, la Policía Nacional y las fuerzas paramilitares contra su familia, Delmides Fidalgo y su esposa se han visto forzados a suspender -temporalmente-  la asistencia de sus hijas a la escuela, hasta tanto el gobierno no les garantice un clima de seguridad.

Delmides Fidalgo López, quien es coordinador oriental del Frente de Resistencia Orlando Zapata Tamayo y vice coordinador de la Alianza Democrática Oriental  denunció, además, que “el día 17 de febrero fui detenido y despojado de mi teléfono celular -con todos sus accesorios-  una memoria flash, discos, $30.00 CUC, $850.00 pesos MN (moneda nacional) y una agenda con números telefónicos y direcciones particulares”.

Cuando Fidalgo López reclamó la devolución de sus pertenencias, las autoridades le informaron que todo lo incautado estaba bajo un proceso de investigación; sin embargo, el activista pacífico considera la confiscación de sus pertenencias como un robo, porque la policía no redactó ningún acta que dejara constancia de la expropiación policial y le permita hacer la reclamación pertinente de considerarlo necesario.

De regreso a su vivienda, luego de ser puesto en libertad, Delmides Fidalgo fue agredido por Yander Batista, coordinador municipal de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR) y conocido represor, integrante de las paramilitares Brigadas de Respuesta Rápida (BRR).

A causa del incremento progresivo de la represión, y los métodos cada vez más agresivos utilizados por la seguridad del estado, contra él y su familia, Delmides Fidalgo López acusa al gobierno del general Raúl Castro y lo responsabiliza por los daños presentes y futuros derivados del abuso policial. 

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