jueves, 28 de febrero de 2013

Desalojo en el malecón habanero

Por William Cacer Díaz/ Hablemos Press.

La Habana.- Los residentes de las edificaciones que se encuentran ubicadas frente al Malecón habanero están viviendo una terrible pesadilla.

Hace alrededor de 15 días, decenas de familias están siendo desalojados a la fuerza por el gobierno de la capital; en algunos casos utilizan la coacción, en otros las falsas promesas, y con los más rebeldes y determinados, la fuerza, con el fin de vender a compañías italianas  el céntrico lugar para la construcción de hoteles, los cuales traerían grandes ganancias a la cúpula verde olivo y no al pueblo cubano, cada vez mas desorientado.

Según una fuente, “la semana pasada, dos familias que vivían en el  No. 170 del Malecón y no querían irse, porque sus casas no estaban malas, fueron desalojadas a la fuerza por tropas especiales del  ejército llamadas Avispas Negras, que se  aparecieron en un camión de combate a las 4:00 a.m y cortaron con una poderosa pinza los candados de dichas viviendas, y a la fuerza sacaron a los adormilados moradores, incluyendo a un señor en una silla de ruedas que, como a un muñeco de trapo, lo subieron al camión para luego dejarlo  tirado  cerca de allí en un local de tránsito”.

“No quiero irme; aquí nacieron mis hijos y mis nietos. Quiero que me reparen mi vivienda, no que la destruyan. ¿Cómo es que hay dinero para hacer hoteles y no para reparar casas”, dijo un anciano consultado.

Los vecinos, a pesar de su inconformidad, terminan bajando sus cabezas y obedeciendo, pues eso es lo que han aprendido a hacer durante 54 años de férrea dictadura militar.

Las familias desalojadas sólo tienen dos opciones, los edificios de Alamar -en el Este de La Habana-, muy famosos por sus filtraciones y tupiciones, o los infernales albergues del reparto Capdevila, no menos famosos, y más terribles, pues las condiciones higiénico-sanitarias son pésimas, además de la diversidad de personas que viven allí.

Otra fuente me dice que la compañía italiana construyó un edificio que ellos suponían que sería para las personas afectadas, pero nada de eso; allí, está viviendo personal que el gobierno ha traído de las provincias orientales, que pertenecen al MININT, lo que significa que el área estaría más vigilada.

Consultando a una vecina, que vive en una casa bastante confortable próxima al Hotel Deauville,  dijo: “Esto se está poniendo feo; van a sacar a todo el mundo; por eso, yo voy a tratar de vender mi vivienda”.

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