Por
Pedro Argüelles Morán/ Colabora con Hablemos Press.
Ciego
de Avila, 24 de Enero.- Los cubanos y cubanas que han estado, están y estarán
involucrados en la enaltecedora y dignificante lucha civilista, en favor del
respeto de los derechos y libertades inherentes a la dignidad de la persona
humana tenemos -todos-, una extraordinaria deuda de gratitud, respeto y
admiración con una persona a la cual no se le ha rendido, en mi criterio, el
homenaje que merece; y tampoco tiene el debido reconocimiento, cuando incluso
tiene su propio lugar bajo el sol.
A
mediados de la década de los años 70 del siglo pasado, en la capitalina y
degradante ergástula del Combinado del Este nació, bajo su inspiración, junto a
otras destacadas personalidades, algunas de las cuales -lamentablemente-, ya no
nos acompañan, la primera cédula del Comité Cubano Pro Derechos Humanos, que
dio origen a la ardua, pero noble y valerosa lucha pacífica en pro de honrar la
Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Hago
referencia al entrañable hermano Ricardo Boffil Pagés, quien
-en
mi modesto criterio-, es el fundador y padre del movimiento para la defensa de
los derechos humanos en nuestra patria, y merecedor de todo nuestro cariño,
agradecimiento y devoción, como a todos los prohombres.
Tal
como señalara nuestro apóstol de la independencia José Martí…..“esos son los
que se rebelan con fuerza terrible contra los que le roban a los pueblos su
libertad, que es robarle a los hombres su decoro. En esos hombres, van miles de
hombres; va, un pueblo entero; va la dignidad humana”.
Porque
Ricardo Boffil Pagés milita en el campo de “los que aman la libertad y la
quieren para todos”, y por todo lo anterior le deseo, de todo corazón, que Dios
y la Santísima virgen de la Caridad del Cobre
Le
bendigan y protejan.

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