martes, 15 de enero de 2013

No hay misas para pedir el cese del cólera porque el Gobierno niega que existe

Nota del periódico Juventud Rebelde. Escaneado por Jaime Leygonier.

Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.

La Habana, 14 Enero.- El sábado 12 de enero, en la Catedral de La Habana, el párroco Yosvany Carvajal ofició misa por la salud de Hugo Chávez, según el periódico Juventud Rebelde, órgano oficial de la Unión de Jóvenes Comunistas. Ésta oración, en principio, sería muy cristiana si no concurrieran ciertas circunstancias.

Según el número dominical de Rebelde, el oficiante dijo:"Rezamos hoy, de manera muy especial, gracias a la fe de ustedes, por el presidente Hugo Chávez, para que el señor lo bendiga, lo acompañe y por su pronta recuperación /…/pedimos con mucha fe por el querido presidente Hugo Chávez, para que se reincorpore a sus funciones/…".

En abril del 2012, a petición del embajador bolivariano en Cuba celebraron, el Nuncio Apostólico y el arzobispo, cardenal Jaime Ortega, una misa de acción de gracias por la recuperación del nada recuperado presidente de Venezuela.

Con ello, en vísperas de elecciones, cuando su condición de salud era objeto de debate electoral, la Iglesia apoyó la mentira de campaña de que Chávez estaba perfectamente curado, como repitió éste durante toda su enfermedad, mientras sus opositores sostenían que su mal lo invalidaba para el cargo.

Tras dar gracias a Dios por una falsa curación, ahora -en otra misa a solicitud del mismo embajador bolivariano- piden su pronta recuperación para que se reincorpore al cargo sin ocuparse de pedir por la salvación de su alma -como curanderos- en pleno show de ocultamiento sobre su enfermedad, culto a su personalidad y debate político.

Por la separación Iglesia-Estado, el embajador, como particular y como católico, tiene derecho a solicitar misas, no como embajador, y corresponde al sacerdote orar por el bautizado Hugo Chávez, no por "el querido presidente".

No convertir una misa en evento diplomático al que se trae prensa para declararle: "Estamos convencidos y seguros de que nuestro Comandante Presidente, Hugo Chávez, saldrá con fuerza renovada para cumplir con su mandato 2013-2019".

La gravedad de presidentes de otros países nunca movió a los obispos cubanos a ofrecer misas por su salud ni, ya fallecidos, por el descanso de sus almas.

En toda mi vida, asistiendo a la Iglesia, he oído ocasionalmente orar en misa por la salud de tal o cual asiduo feligrés, pero jamás dedicarle una misa a esa intención.

Peticiones de oración pública por opositores presos y en peligro de muerte por huelga de hambre, o enfermedad, han sido desoídas siempre.

En marzo del 2012, la Dama de Blanco y periodista independiente de Hablemos Press, Magaly Norvis Otero, entregó al canciller del arzobispado, Monseñor Sánchez Polcari, la petición de una misa por el cese de la violencia gubernamental en Cuba.

Petición, al Arzobispo de La Habana, a la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba y al Nuncio Apostólico, que firmaron ella y sus colegas periodistas Carlos Ríos Otero, Roberto de Jesús Guerra y quien escribe.

En la misma ocasión, otras personas solicitaron a monseñor Sánchez Polcari una misa por los difuntos de la oposición, y respondió que "podría tomarse como una asunto político", y así ambas peticiones permanecen desoídas, no por impedimento religioso alguno, sino por política.

En cambio, la política dicta misas de conveniencia para la propaganda gubernamental, profanando lo santo al servir la eucaristía como ofrenda a los pies de los poderosos y negársela a los perseguidos de éstos.

Y el pueblo, al que predican como a un niño retrasado mental, comprende perfectamente el mensaje de que, por sus conveniencias, clero y dictadura se alían.

Al mismo nivel espiritual que los brujos africanos o indios, piden salud para Chávez, sin pedir que Dios lo asista en su tránsito; igual, "oraron" por el excomulgado perseguidor de la Iglesia Fidel Castro, sin pedir para nada su conversión y regreso al seno de la Iglesia.

La oración se dirige a Dios, no al público para manipularlo sobre si la salud de un presidente es apta para que éste se reelija, decirle que tengan fe en que se reincorporará al cargo, o recomendarle inacción política para "preservar el orden" (dictatorial) como en la "oración" de Monseñor Jaime Ortega por Fidel Castro.

Eso, y las misas y procesiones; defender "el orden" o santificarlo, so pretexto de orar para complacer al poder, es tomar el Nombre de Dios en vano.

Entonces, tras tres años de jubileo, cuyos objetivos y resultados no fueron atraer al pueblo a Cristo, sino hacerle al Régimen la propaganda de que éste respeta la libertad religiosa.

El clero Desperdició la inmensa oportunidad de evangelizar, y fomentó la idolatría a una imagen, en lugar de aprovechar ese sentimiento popular para predicar "al Dios ignoto".

No predicó el arrepentimiento y el cambio de mente y de vida -como es propio de un jubileo-, sino que se limitó a ñoños: "Miren a la Virgen, miren a nuestra madre", como si la imagen fuera una diosa, la Virgen en persona y no su representación artística.

En sus prédicas, aseguraron al público que Dios y la Virgen estaban felices y los bendecían, como si fueran genios que tuvieran encerrados en una botella para que los obedecieran.

Arrastraron a S.S. el papa Benedicto XVI a todo eso. Antes de su arribo, hicieron Vía Crucis para "preparar la visita del Papa", no para preparar la conmemoración de la Pasión de Jesucristo, y miraron para otro lado ante la ola represiva contra disidentes, Damas de Blanco y el arresto masivo de indigentes y enfermos mentales, consecuencias directas de sus actos religiosos.

Llamaron -dijeron oficialmente- a la policía política, para que allanara la basílica menor de la Caridad del Cobre, en La Habana, para arrestar a unos disidentes ocupantes que allí pedían asilo, y entregar un mensaje al Papa, porque los amenazaban con arrestarlos por la visita papal.

Jamás, desde Cristóbal Colón, hubo más procesiones y bendiciones católicas, por todo el territorio nacional, por tres años. Más cinco años de una "campaña de oración por Cuba" de la iglesia Bautista, campaña plagada de mensajes políticos de sumisión al Gobierno.

Pero no hay misas para pedir el cese de la epidemia de cólera porque el Gobierno niega que existe.

Y entonces, Dios -sobreentendido que sus designios son inescrutables que si validara bendiciones que emanan de la politiquería y no de sentimientos religiosos premiaría el pecado contra su Nombre, ¿cómo respondió a tanta oración, procesión, misas, visita papal y cultos evangélicos?

"El que tenga ojos para ver vea": Inundaciones por lluvias torrenciales. Sequías. Epidemias de cólera -que había sido erradicado de Cuba desde fines del siglo XIX- y dengue.

Más escasez y carestía. Record de temblores de tierra. Un huracán que ocasionó graves daños, precisamente en el territorio del conmemorado hallazgo de la imagen de la Virgen, y dañó al propio santuario recién reparado, obligando a cerrarlo por días.

Más crímenes violentos, parricidios, disminución del público en las iglesias, problemas en las iglesias por el crecimiento anterior con falsos conversos y por la corrupción por donativos materiales y viajes al extranjero, y aumento de la superstición y la brujería.

Una propaganda estatal promotora de la homosexualidad, incluso en la enseñanza escolar, recibida sin protestar por las iglesias -los bautistas hicieron una cortés cartita de queja, para guardar las formas.

Chávez se agravó, y tras la misa lo esconden para ocultar su estado, agradeciendo su falsa curación, y sus constantes menciones con los ojos en blanco a "mi diosito" y besos al crucifijo que porta en el bolsillo.

¡Y lo que falta por venir! En el 2012, en medio de tantos que bendecían sonrientes, escribí que no hay que ser profeta para ver que por toda esta infidelidad viene juicio de Dios sobre Cuba.

Por todos esos males, los pastores de todas las iglesias deberían llamar a la oración, al arrepentimiento y a la conversión; pedir perdón, pero eso sería seguir la Biblia, apearse de la soberbia y ¡peor!, ser políticamente descortés: No hay misas para que cesen esas miserias, porque el Gobierno las niega y, velada o abiertamente, sirven al Gobierno y no a Dios: "Los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho; cada uno por su lado/…/ ¿De quién os habéis burlado?/…/ os enfervorizáis con los ídolos/…/ ¿No habré de castigar estas cosas?/…/ ¿Y de quién te asustaste y temiste que has faltado a la fe /..? " (Isaías 56; 11 a 57; 11).

Nota.- Puede ver información sobre la definición católica de misa y sobre otros actos religiosos con finalidad política en "Misa por el cese de la violencia gubernamental en Cuba o ¿Qué es y qué no es una misa?", marzo, 2012.

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