jueves, 17 de enero de 2013

Ley Migratoria: El plan “b” de Bill Clinton

Por Carlos Ríos Otero/ Hablemos Press.

La Habana, 16 de Enero.- Este 14 de enero del 2013 Cuba ha iniciado una nueva metodología migratoria, y en medio de esta batahola migratoria aún quedan 10 mil congratulados por el sorteo de loterías de visas (bombo) que ofreció EE. UU a los cubanos en el segundo lustro de 1990 -durante la administración de Bill Clinton-, y que fue anulado en el 1998 por decisión de La Habana, por considerarlo improcedente.

La nueva Ley Migratoria cubana está llena de lagunas; sobre todo, la laguna se encuentra en el cerebro y la conciencia de los ortodoxos dirigentes históricos de la revolución, quienes durante medio siglo obstruyeron el libre movimiento. Por lo tanto, para desgracia de los cubanos se necesita tiempo; porque los mismos que crearon el problema  son  los que deben rubricar el permiso de autorización a la libre emigración.

Estamos ante una serie de restricciones -a profesionales y especialistas que se declaren “imprescindibles”- y otros eventos que estén sujetos a la censura política, y cualquier interpretación que estimen conveniente las autoridades; de ellos, familiares de desertores en misiones médicas, económicas y militares que marcharon al éxodo robándose sus propias naves; en fin, es un morral sin fondo.

Los cubanos consideran que el régimen cuenta con la crisis más profunda de su existencia, que es lo que está ocurriendo hoy, y que se acrecentará en lo que se denomina la Octava Legislatura, período administrativo al que los dirigentes históricos aspiran a que  transcurra desde febrero del 2013 a enero del 2018, sin contratiempo, pero según reza en el vijo refrán, una cosa piensa el borracho y otra el bodeguero.

Todo apunta a que el gobierno tiene pleno conocimiento de que le sobran ciudadanos, y necesitan que al menos 2 millones de cubanos abandonen la isla; por supuesto, ya éstos no son los tiempos de los balseros, ni el éxodo al estilo de Boca de Camarioca en 1965 o el puente de Mariel en 1980, o los acuerdos migratorios de 1994-1995.

Hoy, la dictadura quiere deshacerse de al menos dos millones de cubanos; principalmente, aquellos que tienen una posición holgada  económicamente, quienes disienten y critican al régimen abiertamente, ya que navegan en un mar de fuerza 8 y su  chalana se encuentra económicamente en un estado de fracaso total, y sin material para calafatear. Por supuesto, no van a liberar más la economía, porque sería perder el control político.

“Los emigrantes pueden estar fuera del país dos años”, dice la controvertida Ley Migratoria; obvio, para estimular al éxodo a los que le molesten en los cambios políticos que se producirán inevitablemente, y se queden bien lejos del Palacio de la Revolución y de Punto Cero.

Los dirigentes históricos tratan de ganar tiempo, para morir en el poder envueltos en una  aureola  de cuentas millonarias secretas que heredarán sus hijos. 

Ese, es el legado del castrismo en medio siglo de destrucción, división de la familia, cárcel, éxodo, ostracismo y doble moral. Esta vez no hay tiempo para que el Tío Sam le acepte el desove -en las costas de la Florida- de otra ola de éxodo.

Clinton le ofreció El Plan “a”,  los acuerdos migratorios en 1995;  por eso, el régimen sobrevive en el poder; y el plan “b”, de Bill William. Lo sustentado en el  bombo ayudó a que los cubanos, y sobre todo los jóvenes, encontraran una vía para escapar de Cuba por medios seguros, e incubar en la psiquis un individuo zombi de doble moral.

Pero hoy, no habrá ni plan b ni plan a, sino un almanaque que descubre a los valetudinarios históricos y el tiempo se le acaba en este lustro por venir.

La crisis, no es sólo la destrucción de la economía, que necesitan una década, y al menos 20 mil millones de dólares, para reconstruir el desastre en la industria azucarera, la infraestructura vial, la ganadería y la vivienda; y desmontar casi tres millones de tierras infestadas por la plaga bosque marabú, tierras, todas de propiedad estatal.
Pero la mayor crisis, son ellos  mismos, tipos considerados por el pueblo como los enemigos número uno -por el estado de anquilosamiento, virulencia y abuso de poder; en fin, una burguesía  y una clan de la cleptocracia comunista.

VIDEOS