martes, 15 de enero de 2013

El cólera, y la cólera de los ofendidos

Por Ernesto Aquino/ Hablemos Press.

La Habana, 14 de enero.- El cólera, parece ganar carta de ciudadanía dentro de la población cubana. El gobierno se niega a reconocer el incremento de los enfermos infestados con el virus, y la incompetencia de las autoridades sanitarias para controlar la enfermedad.

El Instituto Pedro Kourí (IPK), encargado de la investigación, tratamiento y control de las enfermedades tropicales, está confrontando serias dificultades para atender a los enfermos con VIH/SIDA, porque a pesar de las medidas extremas tomadas por la dirección de la instalación hospitalaria, no han podido evitar que los pacientes ingresados contraigan el Cólera.

En Cuba, la única pandemia que parece preocupar al gobierno es Hugo Chávez -y no precisamente con intenciones de erradicarla.

En este mes de enero, ha desfilado por la pasarela castrista una procesión de parásitos intestinales de la política latinoamericana cuyos gobiernos dependen económicamente de la “generosidad” del comandante-presidente, y toda la atención de los medios informativos cubanos está centrada en el magnate petrolero.

En los municipios Cerro y Habana Vieja, el gobierno ha decretado el cierre de los establecimientos particulares que se dedican a la venta de alimentos; esta medida, que podría contribuir a la reducción de los riesgos a contraer la enfermedad, es considerada por la población como insuficiente y poco efectiva, pues en la mayoría de los municipios los establecimientos estatales y privados continúan ofreciendo sus servicios, y la higiene -sobre todo en el área estatal-, sigue siendo pésima.

El pueblo cubano, está asustado por las consecuencias de una epidemia (fuera de control) que amenaza con prolongarse más allá
de lo soportable; pero sobre todo, está furioso; preso de otra cólera, porque se siente ofendido y estafado por un gobierno que no repara en recursos cuando se trata de ocultar la verdad.

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