Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.
La Habana, 23 Enero.- Por la presión que el Ministerio de Educación ejerce
sobre los maestros -para que promuevan a todos los alumnos-, un considerable
número de escolares analfabetos, con problemas para el aprendizaje e incluso
con retraso mental, transitan por todos los grados del sistema escolar, según testimonios
de padres y maestros.
También hay referencias -desde los
años 80-, de adolescentes con retraso mental que recibieron su certificado de estudios
pre-universitarios terminados, y además,
fueron reclutados para el Servicio Militar General.
El nivel de instrucción en Cuba ha
decaído increíblemente. Hace décadas que todos saben que los conocimientos no
se corresponden con los certificados escolares; por ello, desde los últimos
cursos, las universidades aplican exámenes de ingreso, que los graduados de pre-universitario
suspenden masivamente.
Aunque la Universidad no escapa a la
crisis, y con frecuencia muchas de las preguntas con las que se confeccionan
sus exámenes y guías de estudio, están mal formuladas.
Pero, si es dañino pasar de grado a
escolares que no aprendieron los conocimientos
básicos correspondientes a la escuela primaria -incluso analfabetos funcionales
-, hacerlo con retrasados mentales, en lugar de educarlos en las escuelas de
Educación Especial, es lo peor para esos niños especiales.
La principal causa del caos
educacional, es la presión del Ministerio de Educación sobre los maestros, cuyo
salario tiene tres niveles. Si no aprueban a todos sus alumnos, reciben una
mala evaluación laboral y les rebajan el salario.
Es económica esta política de
obligar a maestros y profesores a graduar -masivamente-, a los escolares que
carecen de los conocimientos del grado.
La educación masiva y gratuita,
propagandizada como "éxito de la Revolución", requiere un presupuesto
tan inmenso que se hizo imposible para las autoridades permitir a los
educadores aplicar correctamente los exámenes y suspender alumnos.
Porque el sistema educacional no
puede económicamente aumentar así la población escolar.
La radical disminución de la
natalidad significa disminución de niños en las escuelas, pero no compensó el
problema pues la crisis económica causante de esa disminución significa recorte
de recursos para la educación.
Al principio, se notaba menos el mal
ocasionado, pero décadas de esa práctica lo multiplicó, y desde hace 20 o' 30
años los graduados y los profesores -frutos
de esa educación - ignoran masivamente las reglas ortográficas, las tablas de
multiplicar y otros contenidos básicos, y son incapaces de aplicar el
pensamiento lógico y hacer análisis.
Otra causa del caos, es la
ignorancia de los profesores. Fidel Castro, afirmaba en sus discursos que teníamos el
mayor número de maestros graduados percápita del hemisferio; fue cierto, pero
desde fines de los años 80, huyeron en masivamente a otros empleos, por la
mentalidad militar de la dirección del Ministerio de Educación que los somete a
maltrato laboral, mala remuneración e incómodos horarios.
Desde los años 90, las escuelas
carecen de maestros, y el Estado improvisa
con estudiantes y adolescentes que no son graduados, carecen de vocación o se
hicieron "maestros emergentes" porque al graduarse de 9no. Grado, el
bajo acumulado les frustró el acceso a otros estudios.
Para los varones es una posibilidad
de evadir el Servicio Militar.
Con el sistema de Teleclases, el
Ministerio de Educación pretende compensar
la baja calidad de los maestros y profesores improvisados; pero el televisor,
jamás puede suplir al maestro. Ese método se ensayó en el año 1966 y fue un
rotundo fracaso.
En los años 60, hubo una gran
inversión en educación; en los 70, ya estaban rotos los mapas, laboratorios y
láminas; y hoy, prácticamente no existen. Las escuelas tienen problemas
constructivos, y de plomería. Muchos de
los inmuebles utilizados por el gobierno como Centros Escolares, son caserones
del siglo XIX o principios del XX, o antiguas escuelas confiscadas en 1961.
Durante los años 80 apareció el
fenómeno de la venta de certificados de escolaridad y de notas (hoy,
incrementado de forma alarmante). Aun sin llegar a pagar, el regalo de los padres
a las maestras se convirtió en requisito para que los escolares obtengan buena
nota o no sean maltratados por sus educadores.
La indisciplina escolar y laboral
predomina, y el maestro -antes figura respetada- ahora, salvo excepción, es
despreciado por alumnos y padres; éstos, con frecuencia desautorizan a los
maestros ante sus escolares, aun los que no lo desean no pueden evitarlo al
necesitar explicarles a sus hijos que el maestro les enseñó errores
ortográficos y matemáticos.
Los inspectores son pésimos maestros
que, cansados de ser yunque, se sirvieron de influencias para escapar del aula
y convertirse en martillos. Acosan a los maestros, para cogerlos en faltas por
incumplimientos burocráticos, y no saben para orientarlos pedagógicamente; todo
lo suplen con los “méritos revolucionarios”.
Abundan las anécdotas sobre la
ignorancia de maestros y alumnos, y sobre la corrupción en el sistema educacional.
Según refiere un profesional, padre
de familia, "Es muy duro para la maestra, que le rebajen el salario por
suspender al alumno que no sabe, por eso los pasan de grado a todos; además, en
educación todo tiene un precio: notas, certificados, escalafón para obtener
estudios superiores, y cuando los padres traen comida y regalos a la maestra,
ésta pasa de grado al niño aunque sea retrasado mental. Recuerdo un compañerito
de aula de mi hijo, con problemas de aprendizaje, que estaba en 2do, grado sin
saber leer, y a pesar de esa deficiencia pasó al 3ro. Y si el niño tiene
problemas de conducta y molesta en clase, como ocurre con niños con problemas
en el aprendizaje y la concentración, menos quiere la maestra que repita el
grado, lo pasa al grado superior para librarse de él."
Un ex-profesor: "En 1989 en un
curso de pos-grado de la Universidad de La Habana, un joven profesor de
Economía Política, en la primera conferencia dictaba y escribía algunos
conceptos en el pizarrón, pero sin acentuar esas palabras, y explicó con total
naturalidad: "Yo escribo sin acentuar porque no sé cómo ponerles los
acentos a las palabras". ¿Qué queda para la enseñanza primaria y
secundaria donde los muchachos leen silabeando como niños pequeños? ! Y no hablemos de interpretar un párrafo o
resumirlo, porque no les desarrollaron el pensamiento lógico! La enseñanza es
repetitiva y esquemática, carecen de hábitos de lectura y de memorización.
Únicamente se salvan algunos, hijos
de profesionales. Muchos padres acuden a "repasadores" que
ilegalmente cobran por enseñar y que son mejores o peores que los maestros de
la escuela. La mala instrucción en las escuelas obliga a compensarla en casa o
con "repasadores", pero choca con el tiempo: El horario de clases, de
8:30 a 4:30, es excesivo, luego el niño necesita juego y descanso, y las clases
privadas lo encuentran cansado, y muchos padres, como ignorantes fruto de esa
mala instrucción aceptan por bueno que el niño pase de grado sin saber; es más
cómodo. No hay maestros, casi todos huyeron; ninguna escuela tienen completo su
claustro de profesores, y ello abruma de trabajo a los que hay; los maestricos
improvisados no permanecen en sus plazas, huyen también. La situación
desalienta a los buenos alumnos, y si gradúan hasta a retrasados mentales, en
el otro extremo no hay escuelas para los niños talentosos que tienen que seguir
al paso del más lento y cogen en faltas a su maestra. Antes de este gobierno
hubo una escuela para niños talentosos; luego hubo un plan experimental en
Ciudad Libertad, pero lo cerraron diciendo que eso era elitismo".
Conozco el caso de una niña de 12
años de edad -con retraso mental-, que asiste al 7mo. Grado; mentalmente, es
una niñita -malcriada de dar perretas-, y sufre porque no entiende las
lecciones. La madre y el hermano le hacen las tareas; y ella, las entrega al
maestro sin haberlas aprendido.
Un militar: "En los años 80,
formé parte de una comisión de reclutamiento para el Servicio Militar, y
presencié discusiones entre los médicos
y los oficiales porque los médicos dictaminaban con retraso mental a varios jóvenes
que tenían certificados de pre-universitario:"Pero, médico, tienen 12mo.
grado, son certificados entregados por la Revolución. ¿Es que Ud. no confía en
la Revolución?" " Yo soy
médico. ¿Ud. duda de mi capacidad?"
Recuerdo que para demostrar la condición mental de uno de esos muchachos
le hacía preguntas como: " ¿En qué
se parecen una naranja y una pelota? Y ¿en qué se diferencian?" y no le
sabían responder."
Nota: El autor es profesor graduado de
Historia e impartió clases en enseñanza secundaria (7mo. y 9no. grado) y en
media superior (10mo-12mo.grado) durante 11 años, hasta su expulsión en 1990
por sus ideas políticas.

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