Agencia de Prensa Independiente

Agencia de Prensa Independiente

CARICATURAS

jueves, 13 de diciembre de 2012

12/13/2012 09:38:00 a. m.
Por Juan Carlos Linares Balmaseda.
La Habana.- Pocos ambientes en Cuba son tan propicios para los carteristas y para los “jamoneros (acosadores sexuales) como el interior de los ómnibus urbanos cuando van colmados de pasajeros; Allí, el gentío provoca los más disímiles episodios de violencia e irracionalidad.
Una mañana reciente, los ómnibus se demoraban en pasar, y cuando pasaban no paraban; por consiguiente, la zona de parada estaba inundada de personas. Entonces, asomó un ómnibus a lo lejos, perteneciente a la ruta P1, el cual también venía repleto, y para que se apearan algunos pasajeros se detuvo a unos cien metros de la multitud. A esa parada irregular se le llama en nuestro argot popular: botar fuera de parada. Mientras tanto, unas pocas personas, de las más osadas que esperaban en la parada, corrieron hacia el ómnibus imitando las finales de Usain Bolt, y pudieron abordarlo.
Muy pronto se escucharía la advertencia del chofer: “¡por la primera puerta no bajará nadie, caminen hacia las dos puertas traseras!”. Un hombre, que pretendía apearse en la próxima parada, le replicó al chofer que no le daba tiempo para llegar a la puerta de atrás. Pero el chofer, enfáticamente, le refuta: “dije que por aquí no se bajará nadie”. El hombre quedó quieto, con la intención de contrariar la advertencia del chofer, provocando que el chofer de un pisotón en el pedal detuviese el ómnibus en seco. Se abrió la puerta delantera -es decir la “puerta de la discordia”-, y a empujones el chofer bajó al hombre del ómnibus. Ambos cayeron en un forcejeo. Abracados, rodaron por el suelo, hasta que la gente logró separarlos. Luego el chofer retornaría a su asiento, cerró la puerta y pisó el acelerador. El hombre seguramente llegó caminando hasta su trabajo, en el hospital La Benéfica donde ejerce la medicina como galeno.
Todos los cubanos, al menos los que residen en la capital, saben que los ómnibus -en los horarios de mayor afluencia de público- no son un buen espacio para la meditación y el esparcimiento, sino todo lo contrario. Sin embargo, eso tampoco contradice para que en medio de ese tumulto interno no se escuchen frases perspicaces. Hace un tiempo varios pasajeros colgaban de las puertas -las que permanecían abiertas mientras el ómnibus se desplazaba por la vía-, Fue en ese contexto que una mujer exclamó con desesperación: “¡Por favor, caminen pa’ trás, que el fondo está vacío!”; y desde el fondo del ómnibus, un comprimido pasajero le respondió con un semejante tono: “¡Vacío está mi refrigerador, señora!”.
Si bien, sería mucho pedir que de hoy para mañana nuestros refrigeradores se colmaran de alimentos, y que los cubanos pudieran viajar en los ómnibus disfrutando de cierto confort, no tan inhumanamente como ha sido hasta hoy, al menos queda en lo moderado la petición que están sugiriendo los choferes en las terminales capitalinas de ómnibus urbanos. Ellos piden que les arrenden sus medios de trabajo: los ómnibus.
Andrés, un chofer de la terminal Lawton, opina que “mientras el Estado sea dueño absoluto de todos los ómnibus en el país, la crisis del sector será sistémica”. Tampoco, él y sus compañeros pasan por alto que cualquier posible solución al problema del transporte colectivo tiene que contemplar la subida del precio del pasaje, “a un peso por lo menos”, refiere Andrés, pues “los cuarenta centavos, establecidos por el Ministerio de Finanzas y Precios, no contribuyen en lo más mínimo con la rentabilidad que requieren los mantenimientos del parque automotor, ni los salarios adecuados para los transportistas”.
Y es ahí donde está la esencia del dilema. ¿Cómo atenuar el daño al bolsillo de los que sobreviven milagrosamente con sus menesterosos salarios y pensiones? Una pregunta para la cual los gobernantes no encuentran respuestas. De todas formas, en la Terminal de Guanabo, próximamente comenzará a implementarse un nuevo sistema de arrendamiento. Un secreto a voces que corre entre los empleados del sector.
Se pensaba que con la llegada -hace dos meses-, de 85 nuevos ómnibus de factura China, se iniciaría la implementación de ese tipo de cooperativa. 25 de ellos fueron destinados a la terminal de Guanabo; 25 a la de Lawton y 10 a la de Palatino. Los restantes 25 irían para las provincias del interior del país. En diciembre, arribaron al puerto habanero otro grupo de ómnibus. No obstante, dicha cantidad sigue siendo insignificante, teniendo en cuenta que solamente en La Habana sobrepasan los dos millones de habitantes, lo que requiere aplicar nuevas variantes de propiedad privada, un tema que sigue siendo tabú para el monopolio de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC). Ni siquiera la CTC se ha atrevido a negociar cuál modelo de producción le interesaría a los transportistas.
Paradójicamente, la tendencia de los transportistas privados es a incrementarse. Sus problemas son diferentes a los del sector estatal. A pesar de que los privados sólo le permiten contar con autos y camiones, han logrado organizarse por sí solos, sufragando los gastos y funcionando aceptablemente, y si no lo hacen mejor es porque carecen de medios legales para asociarse de manera independiente, pues no tienen derecho a constituir sindicatos libres.
En el poblado de Alamar, existe una flotilla de camiones particulares que recorren la ruta del P-3 estatal. Una ruta, que por la poca cantidad de ómnibus con que cuenta casi está en extinción. El precio del pasaje, establecido por los dueños de camiones, es de 5 pesos, un importe muy caro   comparado con el pobre nivel adquisitivo de la población, pero no tan alto, si se compara con los precios oficiales a que se venden los combustibles y lubricantes. Y las piezas de repuestos, sólo se consigue adquirirlas en el mercado negro, porque el Estado no las vende.
En tanto, las terminales estatales que fueron rejuvenecidas con nuevos ómnibus; sus trabajadores esperan que sea ahora cuando comience a aplicarse el arrendamiento de los ómnibus, y no para cuando los ómnibus ya estén deteriorados. El arrendamiento es una opción que pudiera influir en que los ómnibus se vayan vaciando, porque llenar los refrigeradores es otra historia bien diferente.    

Random Posts