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martes, 25 de diciembre de 2012

El gobierno de Raúl Castro y la fábrica de pañales

Por Roberto de Jesús Guerra Pérez/ Hablemos Press.

La Habana.- El gobierno de Cuba prefiere construir una fábrica de pañales desechables que garantizarle un vaso de leche a cada niño. ¿Lógico? Si no fuera tan dramático, podría resultar hasta risible que el General Raúl Castro -actual presidente de Cuba- se haya dado por enterado, el 26 de julio del 2007, que la Isla estaba llena de marabú.

Del mismo modo, fue sorprendido por la noticia de que los niños y los ancianos no tenían leche, producto que su gobierno no puede garantizar a la población en general, debido a la burocracia gubernamental.

Y ahora, como parte de su política bufonesca, anunció recientemente la creación de una fábrica para producir pañales desechables. Resulta ilógico.

La burla, o como quiera llamársele a la decisión, fue presentada por la periodista Thalía González en el Noticiero Nacional de Televisión del lunes 3 de diciembre.

"Hay que hacerlo, no recuerdo cuánto cuesta; es cara, pero tenemos que hacerlo", dijo el General, refiriéndose a la fábrica de pañales.

Una frase parecida, utilizó -en su discurso del 26 de julio del 2007- cuando se dio por enterado que los niños cubanos, después de los 7 años, se les quitaba la leche que se comercializa por la cartilla de racionamiento. Prometió resolver el problema. Ya pasaron 5 años, y brilla por su ausencia el apetecido "vasito de leche".


Sin leche desde la caída del campo socialista

Dos ancianas, de más de 70 años de edad, residentes en el capitalino municipio de Centro Habana, al preguntarles desde cuándo no tomaban leche pura, de vaca, soltaron un  ¡uf!, -prolongado por unos segundos.

Una de ellas, explicó que desde "hace más de 20 años que no tomo leche pura de vaca; te cuento, que la última vez fue por los años 80-90, antes de la caída del campo socialista".

Garantizarle un vaso de leche a cada ciudadano puede resultar tan sencillo como tomársela.

Cuando fui ganadero por varios años en una de las Fincas de la Empresa Pecuaria Valles de Picadura, producía -con 48 vacas en ordeño- 426 litros diarios, utilizando pastoreo racional, y puedo afirmar, sin lugar a dudas, que la leche producida, nunca se le dio a ningún niño o anciano, sino que se envasaba en el Complejo Lácteo para luego venderla en las Tiendas Recaudadoras de Divisa (TRD), donde se ofrece a más de un dólar el litro.

Tengo 34 años de edad y no recuerdo ya la última vez que me di un trago puro de leche de vaca, ni siquiera su sabor recuerdo. Hace más de una década ya de esto. Mi paladar ha fijado mejor el sabor del marabú -el árbol invasivo de las tierras cubanas- que de la leche. 

Pañales desechables a precios exorbitantes

Muy pocos son los cubanos que pueden comprar pañales desechables, comercializados únicamente en las TRD a precios excesivos.

Un paquete pequeño, de ocho pañales desechables, se vende por el valor de dos pesos convertibles cubanos (CUC), el equivalente a cuarenta y ocho pesos cubanos (CUP). El de treinta unidades, cuesta nueve CUC, es decir, doscientos dieciséis CUP, la mitad del salario promedio de un trabajador en la isla.

Algunas veces, ciudadanos que roban los paquetes de pañales de sus centros de trabajo, lo venden en el mercado negro por el valor de cuatro dólares, cien pesos.

Mi pregunta es, y valdría la pena cuestionarse: ¿Cómo un gobierno, que no puede garantizar una mínima cuota de leche a sus ciudadanos, puede "fabricar pañales desechables"?.
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