Agencia de Prensa Independiente

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miércoles, 28 de noviembre de 2012

11/28/2012 05:12:00 p. m.

Por Ernesto Aquino Montes/ Hablemos Press.

La Habana, 28 de noviembre.- El 16 de noviembre, en el barrio de Sabana Nueva, en Bayamo, fueron convocados los campesinos de esa localidad para acometer la reparación de un camino intransitable que resulta ser el único que permite el acceso a la pequeña comunidad.

Los residentes del lugar fueron animados por Roberto Infante Espinosa, un  residente en los Estados Unidos -de visita en Cuba-, quien proporcionó ayuda solidaria para contribuir a la rehabilitación de dicho camino, afectado durante años por el abandono y la indiferencia de las autoridades gubernamentales.
Uno de los problemas de mayor gravedad -ocasionado por el deterioro extremo de la superficie del terreno-, consiste en el impedimento del acceso al barrio de los diferentes medios de transporte que tienen a su cargo el suministro de alimentos; sobre todo, los de consumo diario como la  leche y el pan.
Maikel Pérez, un residente del lugar, describió la jornada solidaria con una mezcla de júbilo y frustración: “Los vecinos, cogimos tres carretones y lo cargamos de piedra y de tierra santa, (una tierra de color blanco conocida también como cocoa) y entre todos, rellenamos los huecos y emparejamos la superficie de tal forma que quedó como un plato”.
“Los materiales utilizados -continuó el lugareño- se obtuvieron de los propios recursos del terreno; sólo tuvimos que redistribuir la tierra y las piedras que se amontonaban en algunas partes irregulares de los alrededores del camino que debíamos reparar; fue una muestra de lo que puede lograr el esfuerzo cuando se pone al servicio del bien común”, -concluyó.
Otro de los vecinos de la zona, que participó en la jornada de trabajo comunitario independiente, y que prefirió no ser identificado, comentó: “Consideramos una bendición que Roberto Infante Espinosa -residente en los Estados Unidos- se encontrara en nuestra comunidad visitando a su familia; fue él quien nos animó, contagiándonos con sus buenos deseos; se portó como uno de nosotros -continuó emocionado el testimoniante-; de sus propios recursos proporcionó ayuda para que hiciéramos un almuerzo, ¡y todo el tiempo estuvo pegado con nosotros!
El 16 de Noviembre, fue un día de júbilo que tal vez el cansancio de la extenuante jornada no les haya permitido disfrutar a plenitud; sin embargo, esa sería toda y la única alegría que tendrían para recordar, porque al día siguiente, 17 de Noviembre, las autoridades  
del gobierno, enteradas de aquel “crimen ciudadano” se presentaron en el lugar, con una moto niveladora, y auxiliados por efectivos de la Policía Nacional bajo las órdenes de la seguridad del estado procedieron a la total destrucción de la pequeña carretera.
Uno de los oficiales de la policía política, satisfecho del extraordinario acto de barbarie -digno de los días de gloria de Genghis Khan-,  les vociferó Las “razones revolucionarias” para tomar aquella medida: “Aquí, no se hace nada con dinero de los yankis ni de los mercenarios”. Y punto.                         
Maikel Pérez, durante su testimonio, calificó esta acción de las autoridades como un absurdo histérico destinado a aplastar todo vestigio de raciocinio y civilización.
“Nosotros sabemos la causa que motivó toda esta agresión -nos aclaró-; resulta, que en la zona de Buey Arriba -por la parte de las minas-, nadie asistió a las elecciones; a mí, por ejemplo, como no fui a votar me trajeron un grupo de respuesta rápida con la presidenta del comité al frente, y me hicieron un acto de repudio; me golpearon y arrestaron, y me mantuvieron preso durante tres días a la salida de Santiago; como puedes ver, el precio que tenemos que pagar, por no aceptar la mentira, es alto”. -y mientras acompañaba una lágrima de firmeza poniéndose una mano sobre el pecho, concluyó: “Pero nosotros, tenemos el corazón lleno de verdad, justicia y amor, y donde la tiranía sólo puede rodar por tierra, nosotros tocamos el cielo.

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