Agencia de Prensa Independiente

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lunes, 26 de noviembre de 2012

11/26/2012 11:46:00 a. m.
Una calle del poblado San Luis en Santiago de Cuba luego del paso de Sandy. Foto: Maylin Isaac.


Por Ernesto Aquino/ Hablemos Press.

La Habana, 26 de noviembre.- El huracán Sandy, como cualquier evento meteorológico que afecte nuestro país, dejó a su paso una estela dolorosa de miserias que agravó la crítica situación ya existente -sobre todo- en el interior del país.

El estado lamentable de las viviendas (la mayoría construidas con madera de mala calidad y techadas con guano) y el difícil acceso a los materiales de construcción que permitan a sus moradores llevar a cabo reparaciones periódicas, son causas que facilitan los derrumbes totales, aún cuando la intensidad de estos fenómenos naturales se encuentren por debajo de la categoría 2, según la escala de huracanes de Saffir-Simpson que clasifica los ciclones tropicales a partir de la intensidad del viento.

Santiago de Cuba, fue la provincia más afectada tras el paso de Sandy. El General Raúl Castro, tan incapaz e incompetente como su casi difunto hermano, movilizó todos los medios masivos de comunicación -que se encuentran en poder del estado desde 1959-
para minimizar los daños reales ocasionados por el huracán.

La propaganda oficial sobre la capacidad del socialismo para garantizarle al ciudadano su seguridad, ante cualquier desastre natural, ya no consigue engañar ni siquiera a los peor informados. 

El Centro de Información Hablemos Press proporcionó información suficiente para desmentir los datos oficiales. Gracias a los cientos de llamadas telefónicas recibidas en nuestra sede, realizadas por activistas de derechos humanos, periodistas independientes y ciudadanos que resultaron afectados, pudimos informar a la población cubana -a través de boletines impresos- y a la opinión internacional, mediante el uso de la internet, sobre las afectaciones reales.

Varios países enviaron ayuda humanitaria a Cuba para que fuera distribuida entre las víctimas del fenómeno meteorológico.

El gobierno, ignorando el desamparo de los afectados -hombres, mujeres y niños que han quedado sin casa y sin medios de subsistencia-, comenzó a venderles a los damnificados todos los productos, alimentos y materiales de construcción que debían recibir de forma gratuita.

Esta actitud, definitivamente bochornosa por parte de las autoridades cubanas,  movilizó a toda la sociedad civil independiente en una cruzada de solidaridad con el necesitado.

Una de las organizaciones con mayor presencia en la recogida de ayuda para asistir a los afectados por el paso del huracán, en Santiago de Cuba, es la organización religiosa cristiana Pastores por el Cambio, dirigida por el pastor Antonio Rodríguez Estrada, que tiene su sede en Bayamo-Granma.

El activismo cívico de Pastores por el Cambio, a favor de las libertades y derechos fundamentales, los convierten en blanco constante de los ataques por parte de la Policía Política, la Policía Nacional y las Brigadas de Respuesta Rápida (Organización paramilitar creada por el gobierno para llevar a cabo las golpizas callejeras contra activistas de derechos humanos).  

El 12 de Noviembre, la organización religiosa, que había  logrado reunir -entre comida, ropa y productos de aseo- una tonelada de ayuda humanitaria, vio frustrada su misión de llevarles este modesto alivio a las víctimas del desastre.

El pastor Estrada, describió con profundo pesar el fracaso de la gestión que habría beneficiado a más de 20 familias: “La seguridad del estado cumplió con sus amenazas de no permitirnos que enviáramos nuestra ayuda solidaria, -aseveró el pastor en un contacto telefónico.

Otro de los testimoniantes, el también pastor, César Serrano Palacios, vice director de la organización, nos dijo: “Los órganos represivos de la seguridad, auxiliados por tres carros patrulleros de la policía Nacional, tomaron por asalto -como auténticos piratas-  el camión  donde íbamos a transportar los recursos; lo secuestraron y se apoderaron impunemente de todo el abastecimiento. ¡Cuánto odio puede albergar el corazón de los hombres cuando viven sin amor y sin respeto por la pena ajena!

En otro momento de su intervención, el pastor Antonio aseguró: “uno de los militares encargados del despojo se jactó, en lenguaje soez, de haber entregado el “cargamento confiscado,” a un Círculo Infantil. Parece que, con la necesidad, los “escrúpulos revolucionarios” se van haciendo menos exigentes; y nosotros, menos “mercenarios”.     

“No sabemos con certeza -continuó el religioso- a dónde fue a parar nuestra ayuda; sólo esperamos, con la ayuda de Dios, que haya servido para mitigar algunas de las tantas miserias que padece nuestro pueblo”.

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