viernes, 26 de octubre de 2012

Patético y bochornoso servicio

Por Ernesto Aquino/ Hablemos Press.


Según el periódico Granma, Fidel Alejandro Castro Ruz es un imposibilitado que, por razones de salud, no pudo asistir personalmente a las urnas para ejercer su derecho al voto.

El fuera de combate comandante en jefe, envió su “voto secreto”
para que fuera depositado en el colegio electoral No.1 de la circunscripción 13, ubicado en el municipio Plaza de la Revolución, en La Habana.

El “afortunado” miembro de la “mesa electoral” fue Santiago González Guerra (¿?) quien, antes de cumplir con la encomienda sagrada, mostró a los presentes el sobre lacrado y la boleta doblada.
(¡Vaya manera de atracarse!).

Durante los comicios electorales en Venezuela, e incluso después de conocerse la victoria del presidente Baño de sangre Chávez, el ruinoso tiranastro guardó un silencio sepulcral (que no se dé por aludida la muerte). No le dedicó, a su hijo adoptivo -el mequetrefe de Ámerica-, ni una sola línea de sus insoportables rifle-xiones.

Durante largos meses se mantuvo totalmente ausente y callado; alimentando los rumores de su estado agónico y su inminente muerte
(rumores que, por cierto, no han sido desmentidos; porque la exigua muestra de fotos que su cachorro le entregó al rotativo Granma, lo único que prueban es, que no prueban nada).

Entonces, cómo es posible que el casiandante en jefe haya tenido que sacrificar sus manifestaciones públicas más comprometidas con sus causas perdidas -incluyendo su presencia en el circo electoral-  y en cambio, arriesgó su escasísima salud para llevar al hotel donde se hospedaba, a Elías jaua, un insignificante político venezolano que tendrá que arrastrar el resto de su vida, la vergüenza de haberse echado a los pies de un miserable para legitimar el fraude que trata de presentarlo como un gladiador invencible.

¡Qué patético y bochornoso, el servicio que se prestan los inútiles,
cuando la historia los va enterrando en la eterna noche de los fracasados!

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