miércoles, 17 de octubre de 2012

La nueva Ley Migratoria y el viejo fracaso

Por Ernesto Aquino/ Hablemos Press.


La Habana.- El gobierno anti-pueblo, que preside el general Raúl Castro, acaba de anunciar la muerte de la Carta Blanca (una versión moderna de la carta de libertad de los esclavistas de siglos anteriores), documento imprescindible, para todos los que desean abandonar el país, porque representa el permiso de salida -una especie de merced- para todos los que desean emigrar.

A partir del mes de Enero -momento en que entrará en vigencia la Ley- cualquier impedimento para abandonar el país “dejará de ser responsabilidad” de la tiranía.

Una nueva payasada para crear la ilusión de que se están produciendo cambios importantes bajo el gobierno del general- presidente; una nueva carrera con obstáculos que mantendrá motivados, por un tiempo, a los consumidores de esperanza y a la nueva generación de soñadores, fieles herederos de las tradiciones de fuga del pueblo cubano.

El gobierno, quiere quitar de sobre sus espaldas la vieja y bochornosa culpa de retener -contra su voluntad- a los cientos de miles  de ciudadanos que prefieren abandonar el “paraíso” socialista, para probar fortuna en el “infierno” del enemigo histórico de los Castros.

Sin embargo, más allá de las intenciones -y de que se haga realmente efectiva la Ley-, una cosa sigue siendo cierta -y probada-: El fracaso absoluto de la ideología y la disfuncionalidad de las prácticas socialistas para generar desarrollo, prosperidad y justicia; porque la utilidad y las bondades de un sistema de gobierno no se miden por la cantidad de facilidades que se le ofrezcan a los ciudadanos para que abandonen su patria, porque una Nación (así, con mayúscula), próspera y auténtica, no se construye con la nostalgia de los ciudadanos que se van, sino con el amor y el sacrificio de los hijos que se quedan.

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