lunes, 8 de octubre de 2012

EL PERIODISMO: VERDAD, RAZÓN Y TRANSPARENCIA

Por Ernesto Aquino/Hablemos Press.


La Habana.- El miedo de las tiranías, a la libertad de prensa, no es el temor infantil a la oscuridad, que se resuelve con los primeros jugueteos del alba sobre la inocencia.

El miedo, que la monstruosidad totalitaria -de cualquier forma de socialismo- siente, ante el libre flujo de información, es el pánico paralizante a la razón que despierta conciencias e ilumina las prisiones humanas, trayendo a juicio la mentira y otros demonios de la esclavitud.

Toda manifestación de transparencia es considerada un insulto, y sometida a servidumbre bajo el azote de un decreto de muerte.

No es una paranoia innecesaria el acoso sin tregua de las tiranías contra el ejercicio del periodismo comprometido con la verdad; los verdugos, que premian la ignorancia y el fanatismo, son enemigos de la luz, y no pueden permitir que una sola voz se levante para nombrar la vida.

La única verdad que no vale la pena, es la que muere decapitada por el silencio de la cobardía; la que se sienta a esperar el milagro de los permisos, mientras la libertad se va quedando sin alas.

La única libertad que tiene que avergonzarse de sus actos, es aquella que cuando está frente a la luz se queda sin palabras.

La verdad, a tiempo y desnuda, para que sea útil; firme, austera y sin dobleces; pero piadosa -como enojo de madre buena-, para que salve.

América Latina, sigue languideciendo bajo el poder inescrupuloso de los gobiernos depredadores, y el primer golpe mortal de la furia cae –con toda la crueldad y el fanatismo de sus ideologías esclavistas- sobre la prensa.

Las mafias comunistas, necesitan pueblos sin alegría, para cambiar el destino de una nación de hombres luminosos, por el proyecto suicida de una existencia de mártires sombríos.

Para que la ignorancia, la vileza y el miedo consagren en el poder a las tiranías, la libertad de expresión debe ser condenada, conforme a los intereses de la incondicionalidad  y la obediencia adsoluta a un solo hombre.

El periodismo digno, el que ilumina y revela, el único que sirve con nobleza a la causa del bien común, es enemigo irreconciliable de la mentira y el absurdo, dos aliados históricos del marxismo –esa corriente de pensamiento, antinatural y perversa que, a través del socialismo, engendró los dos azotes más apocalípticos de la historia humana: El Fascismo y el Comunismo.

Los seres humanos, por elección natural, prefieren arder en el fuego del conocimiento de la verdad, que vivir parasitando en un limbo de oscuridades y silencios.

Las almas retorcidas y enfermas de odio seguirán levantando sus muros y sus tempestades para envenenar, con la rabia de sus mezquindades, las mieles de la democracia y el respeto a los derechos humanos.

Pero siempre, seremos más los obreros que edifican y fundan –confiados
en el poder de la virtud- que los soldados de pólvora y fusil que saquean y destruyen.

LA PATRIA DEL PERIODISMO ES LA VERDAD; SU BANDERA, LA RAZÓN;   SU ESCUDO, LA TRANSPARENCIA.


Sólo la grandeza engendra pueblos; sólo los fortifica la clemencia.
                   José Martí.

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