viernes, 12 de octubre de 2012

El Periodismo suicida: Una especialidad del socialismo

Por Ernesto Aquino/Hablemos Press.


La Habana, 12 de octubre.- Corea del Norte -es decir, la dinastía de los Kim- es una aberración ideológica que representa la crueldad extrema y el desprecio absoluto contra el derecho más elemental del ser humano. El único rasgo distintivo que los diferencia de los animales es su posibilidad de comunicarse mediante palabras.

Cuando muere el asesino mayor, el afortunadamente desaparecido Kim ll Sung, éste fue nombrado Presidente Eterno. No creo que sea necesario detenerse para hacer una mínima consideración sobre este nombramiento póstumo. 

La naturaleza despiadada del régimen norcoreano, le ha valido la repulsa de todos los gobiernos y organizaciones democráticas que respetan y defienden los derechos humanos y las libertades básicas.

Según información, aportada por desertores que han logrado escapar de esa barbarie, estos aseguran haber sido testigos de la existencia de campos de prisión y concentración, con una población penal estimada entre 150.000 y 200.000 internos, y de numerosos casos de tortura, asesinatos, experimentos médicos, trabajo forzado y abortos forzados; y las medidas de control sobre la población (de una paranoia extrema)
para impedir el libre flujo de información, demuestran el elevado índice de criminalidad de este pequeño imperio de terror y muerte.

Cómo es posible, que la cobardía y la idiotez del “periodismo” oficialista no se tome un descanso de la payasada infructuosa, la humillación depravada y el ridículo público.
Cómo puede ser, que la desvergüenza de sometidos como Elson Concepción Pérez, no se permita algunos segundos de rebeldía para tratar de recuperarse del descrédito desfachatado al que lo ha condenado su complicidad grotesca.

Cualquier argumento que se quiera esgrimir en defensa del crimen,
tendrá que prescindir de la razón, faltar a la verdad y carecer de escrúpulos, y al artículo “Un Partido, una nación”- aparecido en el periódico Granma este miércoles, firmado por Elson Concepción Pérez- le sobran estos ingredientes.

No hay dudas: El periodismo socialista es una labor de fantasmas;
Porque lo primero que tiene que hacer un periodista en el socialismo para ser aceptado, como miembro de la manada, es cometer suicidio:
Suicidio moral, intelectual y profesional.

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