jueves, 11 de octubre de 2012

El abogado del diablo tiene sus debilidades

Por Ernesto Aquino/ Hablemos Press.

La Habana, 11 de octubre.- Ignacio Ramonet es repulsivo y fatigoso; no sólo por el aspecto de alucinado que exhibe su deplorable presencia física, sino por esa costumbre de reverenciar y defender cualquier política de la izquierda más decadente, representativa del caudillismo más feroz y primitivo.

Sin embargo, este tuerto que camina entre ciegos, se pronunció a favor de los comicios realizados en Venezuela, donde una oposición organizada tuvo la oportunidad de postularse -y casi ganar-, y los calificó de verdadera fiesta de la democracia (también es cierto que ganó Chávez; de haber ganado Capriles….).

No es un secreto para nadie, que cuando el ser humano pierde la vergüenza, o tiene la desgracia de crecer sin ella, se aparea con cualquier inmoralidad que pueda alimentar sus vanidades de meretriz poco agraciada; debe ser ésta la razón para tanta apología de bajo costo -babeada por Ramonet- en defensa de las elecciones multipartidistas llevadas a cabo en Venezuela.

Porque resulta una contradicción de muy mal gusto, que a este Ignacio de todos los demonios -montañés jacobino, incondicional dama de compañía de Fidel Castro; carcajada de todos los crímenes
del genocida caribeño- le parezca atractivo el ejercicio de las libertades en Venezuela, mientras apoya la crueldad policial y la muerte de todos los derechos en Cuba.

No quiero parecer irrespetuoso ni pecar de injusto, pero la falta de escrúpulos no es inteligencia.

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