miércoles, 17 de octubre de 2012

A un crítico fanático fingido que no vacila en sus "principios" (I parte)

Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.

La Habana, 17 de octubre.- Deseo analizar a estos especímenes que con  acceso a internet (privilegio donado por el Estado que lo prohíbe al resto de los cubanos) usan la libertad de expresión "burguesa" para confundir al público e insultar anónimamente a quienes laboramos por Cuba:
Fingidos particulares con "opinión particular" de absoluta pureza oficialista y que jamás contradicen con argumentos a la prensa independiente, limitándose a afirmar que mentimos por dinero y porque somos malvados servidores del imperialismo.

A los pocos minutos de aparecer en Hablemos Press mi escrito  "!Cuidado! Periodistas desarmados y peligrosos", un par de ellos  se tomaron el trabajo de colgarle comentarios de ese tipo. Y creo que se tomaron el trabajo literalmente, pues:
1) Los cubanos no tenemos internet, excepto determinados funcionarios y profesionales que reciben la conexión a través de organismos y pagada por el Estado con prohibición expresa de acceder a páginas  "contrarrevolucionarias" y a pornografía.

2) Por ello, "un particular" comunista que accediera a Hablemos Press sería llamado severamente al orden por la Seguridad del Estado -con la pornografía podría esperar indulgencia.

3) La respuesta airada a mi trabajo, y en pocos minutos,  hace razonable creer que estaban de guardia para "la batalla de ideas" (Seguridad del Estado o Contrainteligencia) para desorientar a los lectores.
Lo cual es válido para el garciamarquiano disparate de que el Estado creó "blogueros gubernamentales".

4) También abundan estos "particulares" en el "territorio enemigo" de los EE.UU y el "territorio amigo  bolivariano" -donde, !naturalmente!, existen particulares de verdad que expresan su opinión y a quienes tratan de influir los particulares de mentiritas de la maquinaria propagandística de Castro.

Muchos lectores leen primero los breves comentarios para decidir si leerán o no el trabajo periodístico y esos son los blancos a los que apunta el comentarista oficial. Mientras en Cuba no publican réplicas nuestras ni de nadie.

Pero ¿cómo se puede analizar y criticar un escrito de tres cuartillas para responderlo en pocos minutos?

Sencillamente no se puede, por eso si observamos esos comentarios, veremos que sus frases no se ajustan al escrito que supuestamente critican sino que son aplicables a cualquiera, como una planilla con espacios en blanco  para "responder" a cualquier tema.

Mencioné la represión con golpes, el habitual acoso a los niños de opositores, que incluye presionarlos para "captarlos" como espías de sus padres, una masacre y la antigua orden para en caso de muerte de Fidel Castro hacer una redada masiva de todos los "desafectos", con su ejecución pre-ordenada para el caso de peligro de perder el poder.

Pero si hubiera escrito sobre el cólera que el Gobierno mintió que había erradicado y cunde sin que lo publiquen; si hubiera escrito del pésimo estado sanitario de los hospitales, la escasez de personal médico y el lujo de conseguir una radiografía… les hubiera servido el mismo comentario: "Mentira", "gusanos", "mercenarios yanquis".

Estos comentaristas blasonan de personas de principios, comunistas sinceros o -la mayoría- de neutrales que ven objetivamente el problema y no con parcialidad como nosotros.

Imposible recibir de ellos una exposición ordenada de sus opiniones, sólo frases cliché inconexas descalificándonos  "porque si" y cortinas de humo del género: "Ese problema que dices que hay en Cuba es peor en el extranjero".
Uno, kafkianamente,  nos califica de "!terroristas independientes!",  complaciendo a sus amos acusados de apadrinar  o servir al terrorismo internacional, que ensangrentaron  dos continentes exportándoles guerrillas o sirviéndoles de retaguardia, estado mayor, abogado en la ONU y hasta de recaderos, bajo la consigna de "crear dos, tres, muchos Viet Nam", y conservan el poder usando el terrorismo de Estado.

Dice que para nuestros "propósitos" escribimos con "palabras emotivas" apoyados en "sentimentalismos y la desgracia humana" y "el que no está seguro de sus principios caería", y nos acusa de "parásito" que vive "de los centavos de los gusanos de Miami /…/ !Viva Cuba socialista!".

!Vaya! Tal vez no caiga de sus principios porque los desechó  como lastre que impide sobrevivir a las purgas y seguir a las consignas en sus saltos de pelotas de ping-pong: Está "seguro  de sus principios" únicamente porque los tiene de quita-y-pon asegurándose sean los que ordenan desde arriba.

Porque alguien con verdaderos principios patrióticos o socialistas disiente alguna vez de alguna consigna estúpida dañina para esa "Cuba socialista" a la que da vivas y hubo  y hay tantas en estos 52 años  que todo socialista honrado inevitablemente chocaría con lo oficial y carecería hoy del privilegio de la internet reservado a instrumentos o a inocuos.

Salvo algún pobre viejo muy adoctrinado y que se niega a mirar hacia atrás en su vida para no ver como lo manipularon y le exigieron sacrificarse mintiéndole sobre la construcción del socialismo y el futuro de prosperidad para sus hijos, en Cuba no quedan creyentes ciegos.

Abundan hipócritas que fingen fanatismo político por ser fieles a su único y  zoológico "principio": Su conveniencia y miedo.

Pero para que no sea mi palabra contra la de los "compañeros" críticos, lo probaré con desafiarlos a mostrar con un mínimo de obras decentes sus principios seguros.

Protesten, comunistas, para no carecer de moral para protestar de nosotros. Si los comunistas cumplieran con ese que dicen que es su deber de "enfrentar lo mal hecho" no tendríamos que ocuparnos de ello nosotros.  



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