viernes, 14 de septiembre de 2012

Huracanes: Alarmismo, autoglorificación estatal y averías

La tormenta Isac no paso por La Habana, pero el poste estaba cansado - Foto J.Leygonier


Por Jaime Leygonier/Hablemos Press.


La Habana, 14  de septiembre.- Hace aproximadamente una década que cada vez que asoma un fenómeno meteorológico por las Antillas Menores el Estado cubano desencadena una propaganda alarmista y se glorifica a sí mismo como salvador paternal del pueblo.
En contraste, cualquier aguacero o viento produce el colapso de los servicios públicos abandonados por ese estado: electricidad, gas, alcantarillado, acueducto.
La propaganda exagera el evento para justificar ese colapso, roturas de postes, cables e inundaciones que hace 40 años no ocurrían ni con huracanes; validarse con hacer ver al pueblo cuanto necesita de la paternal generosidad estatal. Y,  "si se puede", recibir donaciones para los damnificados.
Antes de ese cambio del viento propagandístico, el Estado se jactaba de que informaba sin alarmar a la población, a diferencia de los capitalistas que creaban alarma para promover las ventas.
Cambiaron de táctica y hemos visto atónitos en el TV informar el curso de un huracán que amenazaba…la costa occidental de África, seguir una tormenta desde que nace en remotas islitas del Caribe y dar el parte del tiempo para…República Dominicana -  como con la tormenta Isaac y el huracán Leslie.
Otros países podrán dar esos partes porque tienen numerosos particulares que navegan por el Caribe, no es el caso de los cubanos encerrados en su isla.
La verdad es que en 1970 -o poco después- la última vez que pasó por La Habana un huracán, los habaneros lo pasamos viendo TV o en los portales del barrio mirando desgajarse los árboles, sin inundaciones, ni desgracias, ni corte de la electricidad.
Pero ahora no ya un "cicloncito platanero" -llamados así despectivamente los de poca fuerza porque únicamente dañan los platanales- ni "el ciclón enemigo" como llamó a otro Fidel Castro -sino cualquier aguacero o un viento de frente frio, !sencillamente la ley de la gravedad y la incuria! , ocasionan derrumbes o dejan La Habana a oscuras.
Isaac -tormenta que pasó bien lejos de La Habana y ya desordenada- ocasionó en esta capital cortes del servicio eléctrico, y  averías de postes decrépitos como el que se quebró  en San Indalecio y San Bernardino, Santos Suárez (foto).
(Barrio donde no supe de inundaciones, tal vez porque  hubo una reciente recogida de basura y destupición de tragantes del alcantarillado -probable respuesta a la prensa independiente que lleva años denunciando  el abandono de esos servicios por un Estado que anuncia que tomó esas medidas cuando no las toma).
El servicio de ómnibus fue escaso, lo cual ocurre en estas amenazas de crisis porque muchos choferes  no van a trabajar por necesidad de proteger sus casas con filtraciones o en zonas con peligro de inundación.
El canal 10 de televisión lo dedicaron por completo a informar sobre la tormenta, es decir, a propaganda sobre las maravillosas medidas que tomaba el Gobierno para proteger a su pueblo, y exhibió en horas de la tarde el documental "Ciclón", sobre el catastrófico  "Flora" (1963) documental lleno de escenas sobre la recogida de cadáveres de ahogados.
En los periódicos del lunes los cubanos pudieron leer los titulares  victoriosos: "La previsión redujo a Isaac", "Estrategia eficiente y racional  ante Isaac".
Sin un soplo de viento ni una gota de lluvia, La Habana y los dos tercios del país, desde Camagüey a Pinar del Río, quedaron a oscuras la noche del 9 de septiembre.
Isaac significa "risa" en Hebreo, pero es para llorar el grado de catástrofe material y la manipulación de la opinión a que ha reducido al País "el ciclón de 1959"-  como llaman algunos  al gobierno hereditario de los Castro.

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