lunes, 24 de septiembre de 2012

Editorial para una alerta que no descansa

Por Ernesto Aquino/ Hablemos Press.

La Habana, 24 de septiembre.- El socialismo, es un proyecto social de marginales y arribistas; es la avalancha de todo lo peor del egoísmo y la maldad del ser humano precipitándose sobre lo más hermoso de la vida con su carga de crímenes y mendacidades.

Las pretensiones del igualitarismo, en cualquiera de los órdenes que se quiera practicar, no pasa de ser –en el mejor de los casos- una ilusión retorcida, elaborada en el rincón más estrecho y oscuro de la ignorancia perezosa; una ideología condenada al fracaso por su desacuerdo con la naturaleza humana.

Y no se trata de un criterio personal, afectado más o menos por las preferencias; es mucho más simple, aunque muy dramático y extraordinariamente doloroso. Se trata de revelaciones escandalosas de la historia, que los procesos democráticos han hecho públicas y que forman parte del patrimonio de la memoria histórica y constituyen pruebas irrefutables del alto grado de criminalidad que caracteriza a los regímenes socialistas.

Cuba, exhibe los índices más elevados de fracaso e incompetencia de este perverso experimento marxista.

El estado de indigencia moral, espiritual y profesional en que se haya empantanado el desarrollo humano en nuestro país sólo puede ser resuelto a través del compromiso de todos los cubanos con la verdad,el orden, la libertad y la justicia.

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