viernes, 28 de septiembre de 2012

Cuidemos el Legado

Por Ernesto Aquino/ Hablemos Press.


La Habana.- Un enemigo tiene el hombre, más fuerte que el tirano que le pone cadenas: La desconfianza en el hermano que también la sufre. ¡Cuánto le deben a la incertidumbre y a la inseguridad esos gnomos de feria con sus aberraciones ideológicas, que se levantaron sobre nuestras cabezas -fingiéndose salvadores- y nos estafaron la fe, burlando el voto de confianza que con tanta ingenuidad les dimos!

No se necesita, ni mucho talento ni tanto esfuerzo para gobernar a un pueblo fragmentado por la falta de crédito en sí mismo; es suficiente arrinconarlo con carencias y constantes asaltos sorpresivos a su seguridad elemental; del resto se ocupa el egoísmo.

¿Queremos libertades civiles; respeto a los derechos individuales; justicia y paz?; pues seamos ciudadanos dignos, y soldados leales a los principios que pueden encumbrar el espíritu, por encima de las miserias naturales.

Pongamos en la hoguera del sacrificio, todo ese capital de oropeles y vanidades con el que estamos degradando nuestros mejores sueños.
Mucho o poco, no será lo que nos llevamos de este mundo lo que importa; sino, lo que dejamos en él, y cómo vamos a ser recordados; porque en ese legado es donde va la herencia.

1 comentario:

Pedro Benitez dijo...

Hermanos cubanos, existe la obligación moral de detener la avalancha represiva que continua desatándose en nuestra isla. La violencia desmedida contra los ciudadanos que protestan pacíficamente en nada se relaciona con salvaguardar nuestra soberanía e independencia ni con preservar los programas sociales por los cuales se ha pagado un altísimo precio en los últimos 53 años. Los cimientos de la nación se desploman antes las arcas vacías de muchas décadas, el continuo éxodo de la población hacia todas partes del planeta y el aislamiento del resto del mundo por interminables años. Las personas y sus familias que toman las dedicisiones importantes del país rehúsan aceptar que la sociedad continua apartándose de la civilidad y convirtiéndose en una jungla de la ley del mas fuerte sin importarles que el vicio de el atropello y la infamia empujan a la nación a un vacío de incalculable profundidad que amenaza con ensangrentar una ves mas la historia de Cuba. Por esto se impone la necesidad de buscar alternativas pacificas para desafiar al poder, y ahora mas que nunca, cuando la hora se agota y el momento se acaba, unir nuestras fuerzas por la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU)

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