viernes, 28 de septiembre de 2012

! Cuidado!: Periodistas desarmados y peligrosos

Leygonier cuando sale de su apartamento (fotomontaje - Chalant, K; Bonomelli;Ninja; Ed.de Vechi)

Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.

La Habana,  28  de septiembre.- Estimado director Roberto de Jesús Guerra: Me deja perplejo,  sin saber si  reír  o preocuparme,  que un agente de la Seguridad del Estado dijo al foto-reportero Gerardo Younel Ávila que las recientes golpizas contra periodistas independientes de Hablemos Press se deben a que somos peligrosos "porque Jaime es un cobarde que  lleva oculto en su sombrilla un sable".

Es el caso que: 1) Si portara en la vía pública un arma blanca ya lo habrían aprovechado  para arrestarme y condenarme con justo motivo. 2)  Yo no acompañaba ni acostumbro a acompañar  a estos hermanos  a los que  agredieron. 3) No me golpearon a mí -hasta ahora. Y  es absurdo que !por culpa mía golpeen a los demás!

Propalar el rumor de que llevo un cuchillo podría servirles para golpearme mañana y decir que me encarcelan por portar arma.

Como variante de su criminal modus operandi de golpear -como hicieron al periodista Calixto Ramón Martínez- para después encarcelar a sus víctimas y enjuiciarlas con el falso testimonio de que cometieron "delito de desacato" o "atentado" contra los policías.

A mi hija, durante la edad de 12 y 13 años, el agente "Moisés" le hizo el daño de "captarla" para espiarme, con consentimiento de la madre, mi ex-esposa enferma mental, y le ordenaba registrar mi hogar para, supuestamente, hallar una pistola, así como robarme la libreta de teléfonos de mis padres ancianos.
Cometo el error de romperme la cabeza para imaginar si aparte de hablar por hablar pudiera haber alguna base para decir eso del cuchillo, acaso algún chivatazo mal entendido,  pues los chivatos suelen tener ligero retraso mental o poca inteligencia y (como el agente promedio) problemas con el alcohol y con los vecinos.

Especulo que ellos conocen perfectamente que, como aficionado a esos estudios, llegué después de los 50 años de edad a graduarme de profesor de un sistema de defensa personal cubano y por ello tengo mínimas nociones de kendo -la esgrima japonesa-  y del manejo del cuchillo.

Para esas prácticas, ocasionalmente acarreo en mi bolsa cuchillos de palo o plástico, me ejercito en casa con ellos e imitaciones en acero de sables cortos japoneses y hace años,  para un par de demostraciones, llevé esas armas a unas clases que impartí a niños en la plazoleta de Jesús del Monte.

Todo fue público. Aunque el crecenso de la violencia lleva a que muchos hombres decentes, sobre todo mayores, carguen un cuchillo por sentirse desprotegidos ante la amenaza de una juventud con armas blancas que se droga masivamente; por mi natural, educación y religión, jamás porto arma blanca.

También aprendí a hacer muñecas de trapo sin que ello me haga juguetero ni porte agujas y retazos.

En alguna ocasión me provocó con insulto algún extraño o uno de ellos y he seguido de largo. Y me precio de ser un caballero, me gustan las novelas de Dumas padre pero no ando con bastón -o paraguas- de estoque.

Renunciaría con gusto a mi sombrilla si ello ahorrara los puñetazos y patadas a mis hermanos, pero no creo que sea ella la culpable sino el miedo de nuestros Duvalier y sus tontón macute que ven llegar el inevitable cambio.

Ceguera de impedir el futuro de construcción de la democracia y reconstrucción del País que también los beneficiará, puesto que cualquier gobierno necesitará ocuparse de hacerlos verdaderos policías o hallarles empleo para que no generen una mafia como ocurrió en Rusia.

El 16 de abril del 2010, un desconocido, emboscado en una puerta cochera cercana a la esquina de Toyo, sin mediar palabra, me lanzó un golpe a la cabeza con un tubo, y si no estoy muerto -otra muerte "por accidente", "casual"- es porque fue voluntad de Dios que no me paralizara y atiné a parar el golpe con la bolsa y luego logré desarmarlo y  se retiró despaciosamente.

Eso ocurrió pocos días después de haber denunciado a varios poderosos vecinos con mi trabajo "Los coroneles si tienen quien les construya"- y entonces no me defendí con los imaginarios cuchillo y pistola.

Si ahora repiten lo harán mejor por ser yo un tipo "armado y peligroso". Saben que por la condición de mis retinas puedo quedar ciego si me pegan o aun si pego, pero lo prefiero a ser esclavo dócil -como esos golpeadores- o ir mansamente al exterminio como los  hebreos del tiempo de Hitler.

Veremos si mi espantable sombrilla y mi cara de bravo, por mi ceño fruncido de miope, me protegerán o si me meterán en mayor peligro.

Perdone que trate de explicar racionalmente una tontería, lo cual es imposible y obliga a decir cien tonterías más.

Que cumplan sus leyes que, aunque deficientes,  les prohíben golpear y arrestar ilegalmente como suelen, delinquiendo tras el carnet.

Es tentadora esa idea porque los opresores con sus agresiones, crean ese derecho por necesidad, los libertadores mambises crearon precedente y todo el sistema de enseñanza gubernamental nos adoctrinó para la lucha armada como única vía de desarrollo social: "la violencia partera de la Historia"; pero no, es una trampa.

Procuren que, por pasarse en el gusto de golpear, no maten, como ya les ha ocurrido  (recuerden la "muerte natural" de Juan Wilfredo Soto y la masacre "por accidente" del remolcador "13 de marzo") porque en la Cuba de mañana caben estos cubanos si no tienen sangre en las manos.

Y que se pregunten ¿porqué sus jefes jamás les dan por escrito la orden de golpear? -Si sale mal, los  que dieron la orden responsabilizarán a los obedientes de ilegalidades (sigo escribiendo en vano, !más  tonterías!, pues jamás les permitirán leer este escrito).

El odio es la otra cara de la moneda del miedo. Por eso, y por bajeza, atropellan a hombres dignos como Ud. y Calixto, a quienes ven peligrosos porque, desarmados, averiguan la verdad y la hacen pública.

Esos golpes son los premios nacionales a la labor periodística que no valoran los dispensadores de honores internacionales pero sí el Departamento de Seguridad del Estado cuyas patadas y puñetazos son medallas cívicas otorgadas con discernimiento e imparcialidad.

La resistencia pacífica de la oposición es el arma más poderosa. Pero  cuando nos arrestan ignoramos si es un acoso rutinario o si Fidel Castro ha muerto y la redada general ordenada para ese caso terminará con tiros en nuestras nucas:

¿Acaso, pese a ser resistentes pacíficos, el peligro de que una pandilla oficial nos patee y la vigente orden de redada de "desafectos", y su masacre, no nos da derecho a una legítima defensa, que además de derecho  legal es instinto humano?

En  cualquier país del mundo, con los peligros que corremos por denunciar delincuentes, nos autorizaría la Ley a tener armas de fuego para ejercer el derecho a la legítima defensa -reconocido en el Código Penal cubano e internacionalmente.

Aquí, en el Macondo cubano, traumatizan a nuestros niños para que registren nuestro hogar buscando un arma que saben no existe, patean entre varios  a ciudadanos pacíficos y acto seguido nos procesan por "desacato" o por "delito de peligrosidad pre-delictiva".

Un abrazo. Jaime Leygonier Fdez.

P.S: Adjunto una foto con el aspecto de acuchillador peligroso con que suelo salir a la calle.

2 comentarios:

Axel Diaz dijo...

que palabras mas emotivas salen de tu cabeza cualqiuera que las lee quedaria impactado por la lirica de los versos que bien puestos en su lugar ocasionan un trasluz, que el que no esta seguro de sus principios caeria en la redada como muchos han caido, ustedes los terroristas independientes o pèrdon los periodistas independientes son solo un arma que emplea la politica antirevulocionaria para sobrevivir y asi tomar mas dinero de esos viegitos gusanos de MIAMI, son ademas un parasito que se apollan de la desgracia humana y del sentimentalismo para lograr sus propositos, en lo que respecta usted es un aosuficiente que como lo expresan sus palabras, tiene la perspectiva de ser algun dia el jefe de la mentidecisdencia cubana, Viva Cuba Socialista
Saludos RAMS

Pedro Benitez dijo...

Hermanos cubanos, existe la obligación moral de detener la avalancha represiva que continua desatándose en nuestra isla. La violencia desmedida contra los ciudadanos que protestan pacíficamente en nada se relaciona con salvaguardar nuestra soberanía e independencia ni con preservar los programas sociales por los cuales se ha pagado un altísimo precio en los últimos 53 años. Los cimientos de la nación se desploman antes las arcas vacías de muchas décadas, el continuo éxodo de la población hacia todas partes del planeta y el aislamiento del resto del mundo por interminables años. Las personas y sus familias que toman las decisiones importantes del país rehúsan aceptar que la sociedad continua apartándose de la civilidad y convirtiéndose en una jungla de la ley del mas fuerte sin importarles que el vicio de el atropello y la infamia empujan a la nación a un vacío de incalculable profundidad que amenaza con ensangrentar una ves mas la historia de Cuba. Por esto se impone la necesidad de buscar alternativas pacificas para desafiar al poder, y ahora mas que nunca, cuando la hora se agota y el momento se acaba, unir nuestras fuerzas por la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU)

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