sábado, 22 de septiembre de 2012

Contra corriente

Por Tanía García Hernández.


Villa Clara, 22 de septiembre.- Cambié de residencia en el 2008, de La Habana, Cuba, pase a residir a un pueblo de los asociados al Municipio Camajuaní, Villa Clara. Esta fue mi primera acción contra la corriente, pues casi todos los cubanos desean vivir en la Capital, pero por acercarme a mi madre, acción de la cual no me arrepiento, tuve que tomar esta decisión.

También salí de la Capital en busca de alejarme de la violencia que se vive en ella, aunque ya se ha generalizado, y de la cual no se habla en nuestros medios informativos. Yo vivía en pleno desconocimiento de lo que ocurre con aquellos héroes -desconocidos para muchos-, que luchan por un país mejor; para el disfrute de todos,  que buena falta nos hace.

Después de un tiempo, supe de la existencia de muchos ciudadanos valientes, personas que a lo largo de todo el país, enfrentan a diario una encarnizada lucha contra la injusticia. Tengo que resaltar, que estos valientes defensores de nuestros derechos son víctimas de la violencia por parte de agentes del gobierno y por personas que se prestan para actos tan denigrantes.

Después de conocer esta realidad mi venda visual cayó, y como consecuencia de este despertar fui expulsada de las filas del Partido Comunista de Cuba, en el cual militaba, acción que no lamento, todo lo contrario, pues por mis nuevas ideas, no podía compartir las que en él se establece.

Comencé a ver las realidades de mi país y el sentir de muchas personas, a conocer que la tristeza que inundaba mi alma, no era nada personal sino que es la misma que vive toda la población, donde el nivel de subsistencia es muy bajo, no existe el derecho de libre expresión, no está entre sus libertades personales, aunque hay que reconocer que aún para muchos el miedo es superior a todo lo antes expuesto, y por eso no se suman a la lucha, pero eso es superable, cada acción tiene un tiempo.

Hoy si estoy plenamente segura de querer estar Contra Corriente, y siento el deber que como mismo abro los ojos predicando el Evangelio de Jesús, debo hacerlo, contra todos los argumentos no reales que son divulgados para la conveniencia de los protagonistas de las mentiras en nuestro país, y que defienden el que no exista un cambio como el solicitado en la Demanda Ciudadana Por Otra Cuba, pues todas sus comodidades se acabarían.
Recuerden:
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de Justicia, porque ellos serán saciados. Mateo 5:6

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