lunes, 20 de agosto de 2012

Viajar en Cuba es toda una Odisea


Por Rogelio Tavío/ Colabora con Hablemos Press.

La Habana, 20 de agosto.- Una de las necesidades del cubano, en la más oriental de las provincias -Guantánamo-, es tener que viajar hacia el occidente, fundamentalmente a La Habana, debido al alto precio del pasaje en avión que es de 220 pesos moneda nacional; ómnibus, 175; tren, 32.00; lógicamente a las personas de bajos ingresos no les queda otra alternativa que optar por la última opción.
Una  vez que logras comprar un boleto, después de largas horas en colas y pasar mala noche en lista de espera y reservaciones, por fin llega un poco de sosiego para quien con tanta necesidad quiere viajar.
La odisea comienza una vez abordado el transporte ferroviario. Existe una característica identificativa que describe al cubano: “La paciencia”. Gran desconcierto causa  tener que esperar, como si fuera poco, la salida de un tren fuera de hora. Ya puesto en marcha el viaje percibe la ineficiencia del servicio, puesto que la falta de higiene de los coches, la incomodidad de los mismos y los malos servicios de ofertas gastronómicas son factores que aumentan la decepción  del ciudadano. No se tiene un salario decoroso o transporte propio como los altos funcionarios cubanos que gozan el privilegio de disponer de los medios estatales como si fuesen privados.
En reiteradas ocasiones se han formulado quejas relacionadas con las condiciones paupérrimas del vehículo. Los baños son las principales fuentes de crítica,  puesto que no gozan de higiene. Dirigirse a los mismos cuesta mucho trabajo. Tener que soportar la fetidez asfixiante es un verdadero problema para las personas.
Se han registrado varios casos de fallecimiento durante el viaje: 6 casos en lo que va de año; más 22 personas, que perecieron el año pasado.
Uno de los problemas que causa mayor afectación es la falta de alimento durante el trayecto por las pobres ofertas gastronómicas del servicio ferroviario.
El precio de un refresco enlatado es de 10 pesos, moneda nacional; un pan, con una pequeña lasca de jamón transparente y queso, es de 5 pesos, moneda nacional.
Por otra parte, el asedio de los policías contra los vendedores cuentapropistas, en los distintos puntos de embarcación de las provincias intermedias resulta insoportable. Estas personas, dedicadas al trabajo particular son los que sacan de apuros al que viaja en la torturadora vestida de hierro sobre ruedas procedente de La Habana hacia Guantánamo o cualquier otra provincia. Ciertamente nos queda por decir “Viajar en Cuba es toda una Odisea”.

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