miércoles, 8 de agosto de 2012

Revolución y relatividad en Cuba del vocabulario político (I Parte)


Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.

La Habana.- Un amigo algo comunista (ya en Cuba nadie es comunista ni al 60%, ni siquiera los talibanes "históricos" en el Poder) me dijo: "Tu eres más conservador que yo",  lo cual -aunque yo no sea el Comandante encerrado en el cuartico del fondo- me hizo reflexionar:
El uso de conceptos políticos, aprendidos del adoctrinamiento escolar y de toda la literatura de izquierda, da una falsa idea de exactitud mientras naufraga en el espejismo cubano, y sería útil razonar esas definiciones que frecuentemente aceptan como validas hasta los opositores al Régimen.
La dificultad para revisar esas ideas es la pereza humana para pensar, tan de la mano con el amor por etiquetar fenómenos no etiquetables, y el miedo a despojarse de la falsa seguridad que da lo aprendido, y a veces hasta estudiado durante toda la vida. Nos duele aceptar que estamos adoctrinados.
El mismo miedo y un síndrome de Estocolmo masivo -fenómeno social que sería interesante estudiaran aquí los sociólogos, como mismo estudió el totalitarismo de su tiempo Erich Fromen en "Miedo a la libertad"- es lo que permite que hoy, a estas alturas del fracaso y el crimen, existan aun personas "algo" comunistas.
El concepto "revolución", tómese la acepción que se quiera del diccionario que se desee del idioma, Historia, Economía o Marxismo-leninismo, no es aplicable a la situación cubana ni al gobierno de Cuba que persiste en auto titularse "revolucionario".
Si deseamos precisar cuando hubo una revolución, en el sentido de cambio político, el concepto es aplicable a 1959 cuando desestabilizado por la lucha armada en las ciudades más que por la de la Sierra Maestra y desmoralizado por los crímenes de su dictadura de derecha, el general Fulgencio Batista abandonó el Poder -en el que jamás pensó eternizarse.
Y Castro se aplicó a sustituirlo como dictador -novedosamente de izquierda- y prometiendo próximas elecciones y emotiva justicia social, disolvió ejército y policía aterró e hizo cómplices a todos con el baño de sangre de los 'juicios revolucionarios" y colocó en puestos de poder a los suyos, excluyendo a los revolucionarios que reclamaban las prometidas elecciones libres.
Ello fue una revolución y se circunscribió al año 1959. También podríamos  analizarla como una revolución democrática o liberal que triunfó  contra la dictadura de derecha de Batista, pero fracasó en restablecer la forma republicana de gobierno.
A causa de otra  revolución desde arriba del más notorio de los líderes anti-batistianos, Fidel Castro, quien apoderado del sillón presidencial y la confianza delirante de la mayoría del pueblo, no quiso más regreso a la república ni elecciones.
Ello explica que los revolucionarios democratistas y anti dictatoriales combatieran a los revolucionarios comunistas, minoría en el Poder apoyada en partidarios (ejército, milicianos) mayoritariamente ignorantes del socialismo o anticomunistas, pero que seguían a Fidel Castro por su carisma  o confiados de que encarnaba los ideales democráticos.
Castro, entonces, dio inmensa importancia a la manipulación de los conceptos y enmascaró la guerra civil más sangrienta de la Historia de Cuba como defensa de la revolución de los ataques de la contrarrevolución pro-imperialista. -Su antecesor, Batista, también se titulaba "revolucionario".
Quienes enfrentaban su dictadura, con los mismos métodos con que él enfrentó la dictadura de Batista, no eran para Castro revolucionarios ni guerrilleros, sino contrarrevolucionarios, bandidos, asesinos, gusanos, apátridas. -Y el sistema de conceptos continúa en uso contra toda disidencia.
Así, por estrafalario que suene, podemos hablar de la contrarrevolución de Fidel Castro contra la revolución democrática anti dictatorial, traicionando los acuerdos y declaraciones sobre las metas y carácter de la revolución original.
Increíblemente para la época y el Continente Americano, Castro logró el patrocinio de la Unión Soviética y entonces encontró en el marxismo-leninismo, que jamás conoció bien ni aceptó como ideología superior a su capricho,  un abrelatas para el poder perpetuo- él es "fidelista" y de ningún otro "ismo".
Si aplicamos el concepto "revolución socialista" podemos considerar que la hubo desde 1959 hasta aproximadamente 1964, año de la Segunda Ley de Reforma Agraria, etapa de confiscaciones de propiedades, disolución del latifundio y creación de lo que la literatura define como "economía socialista".
A partir de 1964 ya estaba montada en Cuba la maquinaria de poder y económica que denominan "revolución socialista" y medidas posteriores de ajuste o represión -como "la Ofensiva Revolucionaria" que en 1968 confiscó todos los pequeños comercios y producciones, en imitación de "la revolución cultural de Mao Ze Dong- son medidas que no aportaban nada revolucionario socialista a lo hecho hasta 1964.
En caso de entender qué medidas tan radicales como las de "la Ofensiva Revolucionaria" deben considerarse parte de la revolución, podríamos fechar ésta desde 1959 hasta 1968.
Pero esa estatalización masiva contradecía totalmente los postulados del marxismo- leninismo  de coexistencia de la pequeña producción y comercio con la "propiedad socialista" (en realidad propiedad estatal)  y destruir esa producción es una medida propia del anarquismo en el poder y no del socialismo.
La dificultad para definir en el tiempo la Revolución cubana proviene de no definir bien el concepto "revolución". -Y de hacer caso de los discursos sin advertir que "las palabras, palabras son" y la esencia era -y es- la conservación del poder político con cualquier discurso justificatorio y no el seguir alguna ideología.
Para justificar su dictadura arbitraria, Fidel Castro, invocaba la ideología y (típico del estalinismo) daba a absolutamente todo el ennoblecedor apellido de "revolucionario" o "socialista": "cultura revolucionaria", "prensa revolucionaria", "Fuerzas armadas Revolucionarias", "Policía Nacional Revolucionaria", "pedagogía socialista", "economía socialista", "legalidad socialista", "ética…",etc.
Ese "apellido" alteraba la esencia de todo nombre; si algo parecía abusivo, ilógico, inmoral o perjudicial, quedaba explicado por las sagradas palabras "revolucionario" o "socialista", algo nuevo que no comprendes bien por tu falta de "instrucción revolucionaria" y por la tacha de tu "educación pequeño burguesa" pero que debe gustarte porque lo dice el Máximo líder, y porque persigue fines nobilísimos.
Y, si no te gusta, si dudas, es tu culpa, debes "tener fe en la Revolución" y esperar pasivamente a ver los buenos frutos que dará en el futuro o la corrección de los errores que hará el Máximo líder, y callar o…convertirte en "contrarrevolucionario", mutación de ser humano a "gusano", de cubano a "apátrida", "traidor" y "pro-imperialista yanqui".
Excomunión  que  significa perder el pan de la familia, que acosen a tus hijos en la escuela y les nieguen estudios superiores, que dejen de hablarte tus familiares por miedo a que les ocurra lo mismo, que cualquiera pueda abusar de ti y hasta que vayas preso o fusilado, aunque "la Revolución es generosa".
La "Revolución en la Educación" se encargaría de inculcarnos a todos desde pre-escolar la máxima intolerancia en política, admiración absoluta por Fidel Castro, odio a EE.UU y al presidente estadounidense del momento, a quien piensa con matices, y tatuar en nuestras mentes cuan bueno era lo "revolucionario", sinónimo de progresista y opuesto a lo malo "conservador" y "reaccionario".
Las fuerzas amigas y enemigas estaban perfectamente definidas en el libreto de la fe ciega de las masas y jamás se basó en una información y análisis. Y esas semillas encontraron el terreno abonado en la idiosincrasia del cubano -que tiende a ser inflexible en sus criterios.
El fin "revolucionario" justificaba todos los medios: Silvio Rodríguez cantaba "por amor se está hasta matando para por amor seguir trabajando, pero a pesar de los pesares Cuba va" y "la era esta pariendo un corazón": Teníamos que sacrificarnos por el futuro mejor, quisiéramos o no, y como es mejor hacerlo de buena gana…floreció la hipocresía y el síndrome de Estocolmo.

1 comentario:

YeraLazar dijo...

Señor Jaime: es evidente que por la forma en que usted se expresa, que en el contexto del desarrollo político y social por el que se ordena el comienzo del proceso revolucionario,usted me impacta, al tratar de trillar sobre las palabras "libertad, que de facto, ni en los Estados Unidos, cumple el rol de su "definición" ala hora de matizar por encima la seguridad nacional de la nación estadounidense, así, que en el caso de Cuba, tiene un matiz emparejado en cuestiones de semejantes.
Según los documentos desclasificados de ambos países Cuba/ EE.UU, el vecino del norte donde yo vivo hace 35 años, no ha dejado en su intento de socavar y destruir o desestabilizar, el sistema cubano,sencillamente por que ellos dicen en sus documentos (entre otros apuntes) que Cuba no se subordina a las ordenes de Washington DC,y es evidente, que el daño colateral,desde la caida de la URSS, se centra en la economía, y le afecta a usted y a los demás.
La contrarrevolución no es permitida en Cuba, y usted lo sabe,y la palabra "libre" o libertad", tienes connotaciones mecanicista y determinista, y en su caso, es interactivo para un "grupo" particular, con una agenda marcada y diseñada de forma sospechosa en tiempos donde la desestabilización es un órden mundial, hasta los indignados en USA, no disfrutan de la tal libertad, a palos y presos multados y sancionados,¿de qué habla hablemos press?. en momentos actuales, donde la economí está siendo afectada a nivel mundial, cabe la posibilidad de darnos el lujo de permitir analizar mejor las cosas, y averiguar la vida en el exterior, donde es casí insostenible como en España y ahí, no hay Comunismo.
No le voy a mencionar mi gira a centro américa, la pobreza extrema, y muerte infantil, entre otras miserias humanas,en Europa lo que pued ver, es atroz, en cada cuadra un letrero con fotos de desaparecidos, y un café cuesta en moneda euro, $5.oo dólares la tasita, por favor, cuidado con las percepciones de ustedes, además, al hablar de Fidel Castro, los mismos yankis aquí, respetan su figura y el trayecto de su uniforme idiologia y resistencia ante todas las amenazas, y revise la historia del ántagonismo entre ambas naciones, que data desde antes de la Enmienda Pllat.
Gracias..

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