viernes, 24 de agosto de 2012

Gobierno cubano acosa a ancianos que luchan para alimentarse



Por Calixto Ramón Martínez Arias/ Hablemos Press.


La Habana, 24 de agosto.- Onelia Lemus, una jubilada de 79 años cuya  pensión es de 175 pesos (moneda nacional) –equivalente a 7 dólares estadounidense- mensuales,  es víctima de amenazas por  parte de  agentes del Departamento de Inspectores Supervisores (DIS), para que deje de vender  confituras en las inmediaciones del Zoológico de 26.

Según la señora Lemus, quien reside en el municipio Plaza de la Revolución, los agentes del DIS llegaron en la mañana del pasado día 21 y la amenazaron con despojarla de sus pertenencias; refiere, que esta no es la primera vez que lo hacen. 
“Ellos, [los Inspectores] me dicen que me vaya a hacer ejercicios con los viejos, porque si no me van a quitar las cosas y me van a multar. ¡No, hombre no! Que yo voy a estar haciendo ejercicios, a mí lo que me gusta es esto. Y con esto me busco la vida, porque dependo de una chequera que no me alcanza para nada”,   -señaló Lemus.
“Yo no me meto en nada malo; sé tejer, coser, y hacer un montón de cosas para buscarme la vida honradamente, pero a mí lo que me gusta es vender mis cositas aquí para entretenerme y buscarme la vida sin hacerle daño a nadie”, -destacó la señora.
Aunque tuvo licencia, para desempeñarse como trabajadora por cuenta propia, la entregó porque su avanzada edad no le permite desplazarse con rapidez, y este inconveniente reduce sus ganancias  a tal punto que en ocasiones  no le alcanzaba ni para pagar la licencia.
“Yo saqué licencia de trabajador por cuenta propia, pero me vi en la obligación de entregarla, porque lo que gano es muy poco y tenía que pagar 150 pesos de impuesto. Esto es un negocito de centavos, y a veces tenía que coger el salario de la chequera para pagar la licencia”, -indicó.
Describe la señora Lemus, que desde que ella se jubiló, después de haber trabajado más de 40 años, siempre se ha dedicado a vender chucherías para ganarse la vida, y por tal motivo, ha sido arrestada y trasladada a unidades de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR).
“Una vez intentaron llevarme y un policía dijo, que él a mí no podía montarme en la patrulla, porque si me daba un infarto o me sucedía algo, él tenía que responder por mí. En otra ocasión, hace como dos años, me llevaron y el Jefe de la Unidad de la PNR, le ordenó a los policías, que en el primer patrullero que saliera me llevaran para mi casa”, -argumentó.
Según dice, hace más de un año le impusieron una multa y la rompió delante de los inspectores, “porque no iba a pagar nada”.
Udelina Reyes, otra señora que ronda las siete décadas de vida, residente en el municipio Boyeros, alega que esto sucede en Cuba desde que los Castro tomaron el Poder.
-“Yo me dedicaba a vender maní y caramelos, y tuve que dejarlo porque hace alrededor de tres años, me llevaron detenida para la PNR de Santiago de las Vegas; allí, habían más de veinte viejitos detenidos, todos por vender javitas de nailon, caramelos, chupa-chupa…, y aquello se puso feo, porque habían viejitos de esos, que estaban a punto de darle un infarto”, -concluyó Reyes.

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