lunes, 16 de julio de 2012

¿Por qué en año de jubileo con las mayores procesiones y bendiciones de la Historia de Cuba hubo sequia...? (I Parte)

Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.



La Habana.- Parecería que los cubanos vivimos los tiempos bíblicos en que la ira de Dios se volvía contra su pueblo por adorar dioses falsos - y el lector me encontrará desfasado por decirlo en esta "Nueva Era" en que  cada quien se fabrica a medida de su egoísmo su "dios  de amor" ajeno a toda regla de conducta moral: Ni Padre ni Cristo sino mezcla de oso de peluche y abuelita consentidora.
 Y no faltan sacerdotes que predican esas falsas doctrinas más temerosos de agradar a los hombres (y sobre todo al hombre en el Poder) que de desagradar a Dios.
No soy quién para decir que hay en la mente de Dios y porqué permite las calamidades. Las Sagradas Escrituras  las explican como mecanismo divino para atraernos al arrepentimiento y, pidiéndole perdón, apartarnos del mal,  restablecer la Alianza entre Dios y el pueblo, que el pecado había roto.
Un patrón se repite entre Dios y los hombres: Éxodo. 32: 7- 15 y 32:35) "Entonces Yahveh dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo/…/ se ha corrompido.  Pronto se ha apartado del camino que yo le mandé; se han hecho un becerro de oro y lo han adorado/…/y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto/…/déjame que  se encienda mi ira en ellos y los consuma/…/Entonces Moisés oró/…/Vuélvete del ardor de tu ira, arrepiéntete de este mal contra tu pueblo/…/entonces Yahveh se  arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo./…/ Y Yahveh  hirió al pueblo porque habían hecho el becerro/…"
La Biblia abunda en ejemplos de castigo de Dios con epidemias y guerras. No faltan al respecto predicadores que oponen el Nuevo Testamento al Antiguo, pero es artificial pues también en el Nuevo aparece el castigo y advertencias para no merecerlo.
La Palabra de Dios es terminante sobre el castigo personal y colectivo por el pecado y la necesidad del arrepentimiento (cambio de mente - y de vida) para su  perdón.
Está mal concebir a Dios como a  un ogro ansioso de castigar y en toda desgracia ver un castigo; bien que los predicadores  hablen de la Misericordia de Dios,  pero  falsa doctrina -muy de moda en los pulpitos- negar que Dios castigue, oponiendo falsamente su Misericordia a su Justicia.
Dios, precisamente por ser Amor, no deja de ser Dios de Justicia; y  la artificial contradicción entre su Amor y su Justicia da una  religión rosa que echando como estorbo a la basura la responsabilidad por la conducta personal, y la conciencia, le deja todo a la Misericordia Divina, sin llevarnos a un cambio de vida en que: "ya no seamos niños inconstantes, y seamos atraídos a todo viento de doctrina por maldad de hombres que engañan con astutos errores; antes siguiendo la verdad en caridad, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, el Cristo"(Efesios 4:14, 15).

Pablo de Tarso para resaltar lo absurdo de no  creer en la Vida Eterna, escribió: "Si los muertos  no resucitan comamos y bebamos porque mañana moriremos"(I Cor: I5; 32) Hoy, cada vez más predicadores para conciliar la Fé con ser "adoradores de su vientre" nos dicen: "Puesto que nos vamos a salvar todos porque Dios es muy bueno, comamos y bebamos sin preocuparnos  de ser íntegros".
Cuando a un clérigo le demuestran su contradicción con las Sagradas Escrituras, queda un instante atónito, para luego defenderse con que es una interpretación errónea, "el texto es simbólico, cosa de épocas pasadas". ! Cuidado! , en esa misma línea lógica se argumenta que Jesucristo no existió.
No  creo en un Dios castigador, ni que toda desgracia sea castigo, pero muchas si son consecuencia material -directa e indirecta-  del pecado de los hombres que por miedo y egoísmo -frutos ambos de vivir de espaldas a Dios- consentimos el mal sin enfrentarlo.
Y  son ejemplo típico de ello las enfermedades venéreas que no son producto de no usar condón sino de considerar anticuado el mandamiento de no fornicar: "Eso es algo tan natural"; y las epidemias por la degradación del estado sanitario de Cuba, producida por consentir (por miedo-egoísmo) la eternización de la tiranía más larga y destructiva de su Historia.
 Además de las Sagradas Escrituras, la Iglesia católica considera fuente de doctrina a la tradición, y conserva la de hacer procesiones  y rogativas con imágenes o el Santísimo Sacramento cuando hay calamidades tales como sequias y epidemias.
Así, Biblia,  crónicas  y leyendas nos hablan de epidemias y hambrunas que concluyeron por el arrepentimiento del pecado y por las rogativas de perdón.
Pero desde que llegó Colón en 1492 a Cuba, nunca hubo mayores y más extensas  procesiones - que abarcaron todo el País y cada municipio de La Habana - que éstas del jubileo por el aniversario 400 del hallazgo de la imagen de la patrona Virgen de la Caridad, a cada municipio le correspondieron repetidas procesiones y luego un Vía Crucis, con las bendiciones de todo sacerdote y de todo obispo; a Cuba la visita de S.S. el Papa y su bendición, rogando todos por Cuba y por cada vecino. (Sume el diluvio de bendiciones al Gobierno por los evangélicos).
Y lejos de traer frutos de bendición, progreso y concordia nacional como predicaban - y hasta aseguraban con certeza absoluta - coincidieron o precedieron casualmente a:
Una gran sequia, una extraordinaria inundación - la primera en décadas que abarcó casi todo el País - record de actividad de temblores de tierra, pérdida de cosechas, aumento de la escasez y de la carestía,  hechos sangrientos nunca oídos - que incluyeron parricidios - "matrimonio" homosexual y "cambios de sexo" sin protesta de la Iglesia, epidemias de dengue hemorrágico y de enfermedades infecciosas.
! Y epidemia de cólera! Enfermedad erradicada a inicios del siglo XX y cuya reaparición retrotrae el País al estado sanitario del siglo XIX  causado por falta de alcantarillado y acueductos (hoy contaminadores por ruinosos) por la trata de esclavos y las guerras de independencia.
En cuanto a espiritualidad… tres días después de la visita de Su Santidad era como si  nunca hubiera venido, pocos pusieron sus fotos en las puertas y esos las quitaron al día siguiente, mientras que  las de S.S. Juan Pablo II decoraron durante años muchas puertas, hasta caerse a pedazos.
Y en Semana Santa no hubo incremento de público en los templos católicos  respecto a Pascuas anteriores -  como era razonable esperar tras tanta procesión, visita papal y el feriado oficial del Viernes Santo - sino un ligero descenso de la asistencia. Y la brujería africana continúa de moda.
En lo humano: ¿En qué fallaron los hombres de Dios que organizaron todo aquello? Y en lo divino: ¿Por qué, evidentemente, Dios no aceptó las mayores rogativas y bendiciones de la Historia de Cuba? Es fácil explicarlo, para cualquiera menos para los responsables.
Si a continuación de las procesiones hubieran ocurrido sucesos felices, como buenas cosechas, los sacerdotes y obispos no hubieran dejado de decir que eran debidas a sus procesiones, bendiciones y a la visita papal; !y de hecho lo dijeron!: Llovió al marcharse S.S. Benedicto XVI y proclamaron la lluvia como excelente augurio. - Después… inundaciones.
Y, hoy, no oran en las peticiones de la misa por el cese de las epidemias ni por esos enfermos: ¿Tan poca fé tienen en la oración?¿Se desanimaron por no haber sido escuchados en tantísimas procesiones y misas? !Ojalá fuera eso!:
Es que el Gobierno quiere secreto sobre  el cólera como mismo antes quiso multitudes religiosas en las calles y el clero complace educadamente dando al César lo que es de Dios.
Consecuentes con sus prédicas, con la enseñanza bíblica de la tradición de la Iglesia sobre la relación entre las calamidades y el pecado, y con el pensamiento lógico en que se fundan los jubileos y procesiones… ¿Nuestros obispos y sacerdotes explicarán que estos males ocurren por el pecado que corroe Iglesia y Nación?

VIDEOS