martes, 31 de julio de 2012

La desaparición costosa

Por Ernesto Aquino/ Hablemos Press.


La Habana.- La muerte, ronda el cadáver viviente de un demonio. Están a punto de cerrarse las puertas del infierno sobre un espíritu odioso y despreciable. La carne se pudre; los órganos colapsan. La mente, que siempre fue prisionera del delirio, flota perdida entre los sueños de grandeza que nunca se cumplieron y las miles de víctimas sacrificadas para alcanzar la utopía irrealizable.

El crimen se prepara para los funerales de su soldado preferido, mientras el asesino mantiene activa la orden de matar.

Fidel Castro, está frente al proceso irreversible de su muerte inminente, y no acepta que sus incondicionales y sus adversarios (sobre todo los más favorecidos), lo sobrevivan.

Desde el momento que la gravedad de su estado de salud lo incapacitó para seguir al frente del gobierno -al menos nominalmente-, se han producido una serie de muertes -dentro de las filas de la alta oficialidad que a pesar de su aparente lógica (considerando la edad de los fallecidos), resulta una coincidencia sospechosa.

Las evidencias parecen querernos revelar que el único enfermo en Cuba que no puede morir, es el máximo líder; el resto -sobre todo si se trata de colaboradores cercanos, con acceso a información comprometedora-, no tienen porque entrar en contradicción con las leyes naturales.

Incluso, el presidente Hugo Chávez, que ha preferido despreciar el servicio médico de su país, para atender su cáncer fulminante en la clínica privada de su padre ideológico, no consigue elevar las expectativas de vida; y todo parece indicar que la despedida de duelo del bolivariano correrá a cargo del viejo hurón de la Sierra Maestra; porque de sobrevivir el venezolano al caudillo caribeño, la indiscreción congénita del antiguo coronel podría revelar las operaciones macabras que han compartido estos dos enemigos de la libertad. (¡Como si no fueran suficientes todos los testimonios que recoge la historia, para condenarlo al fuego eterno!).

Entre las víctimas, de la desesperación y la infelicidad del comandante desmantelado, no podían faltar los opositores políticos que han recibido importantes premios internacionales.

El Premio Sajarov para la Libertad de Conciencia -que otorga el Parlamento Europeo, para homenajear a personas u organizaciones que han dedicado sus vidas o acciones a la defensa de los derechos humanos y las libertades- le fue concedido, en tres ocasiones, a personalidades cubanas y movimientos civiles opositores al régimen.

El movimiento Damas de Blanco fue una de las organizaciones que recibió esa distinción; y su líder y fundadora, Laura Pollán Toledo, fue acosada y agredida hasta la muerte.

Otro de los premiados, el disidente Oswaldo Payá Sardiñas, que había sido objeto de amenazas -en reiteradas ocasiones- por parte de la policía política, recientemente perdió la vida en un trágico accidente, ocurrido -según el testimonio de familiares- como consecuencia de la repetida embestida de un vehículo no identificado.

El único sobreviviente, de los premiados, es el también disidente Guillermo Fariñas Hernández, quien durante las honras fúnebres de Payá Sardiñas, un grupo de agentes de la Seguridad del Estado le propinó una fuerte golpiza; -una más entre las tantas que ha recibido.

Quién puede asegurar, que el último de los Sajarov cubanos no sea devorado por el celo trastornado de este fantasma de pólvora.

La desaparición física -y de hecho la desaparición total- de Fidel Castro, será tan costosa para el pueblo de Cuba, como lo ha sido su paso por este mundo para todos los que hemos sido víctimas de su insaciable vileza y desprecio por la humanidad.

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