jueves, 12 de julio de 2012

Desnutrición extrema

Por Jorge A. Liriano Linares/ Hablemos Press.

Camagüey, 12 de julio.- El hambre y los altos niveles de desnutrición son factores que atentan contra la vida de miles de seres humanos  recluidos tras los muros de las cárceles cubanas.
Por sólo poner un ejemplo, en la prisión provincial Kilo 7 -una institución carcelaria de máxima seguridad, ubicada en el centro  oriental de la isla-, 7 de cada 10 sancionados se encuentran por debajo de su peso corporal, y unos 600 enfrentan desnutrición extrema, según un informe reciente de los servicios de salud.
El asunto no es de juego; a pesar de que el gobierno, y su máxima dirección política, se siguen haciendo los de la vista gorda, sin preocuparse a donde van a parar los limitados recursos que son asignados por el Estado para ésta prisión.
La oferta de productos en estado de  descomposición; la mala calidad en la elaboración de los alimentos, la falta de higiene y la mala manipulación aparejada al descontrol y el sistemático desvió de recursos de la corruptela militar, inciden en las elevados índices de desnutrición que enfrentan los confinados.
Todo ello, sin tener en cuenta el peligro de intoxicación, epidemias  diarreicas masivas, trastornos gastrointestinales, y hasta la pérdida de vida humana que pueden desprenderse de toda esta genocida barbarie.   
Una vez más se pone de manifiesto, cómo dentro de las filas del Ministerio del Interior los males y vicios de la sociedad, que durante  más de medio siglo ha llevado a prisión a los humildes, mientras los corruptos, malversadores y asesinos disfrutan del poder en completa impunidad.
Lo cierto es que, como todo parece indicar, el hambre es otra de las torturas que enfrentan los presos, mientras el sistema penitenciario se ha convertido en un lucrativo negocio para los militares.   

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